1978-2008
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Pues ya son 30… creo que todo ha pintado bien después de todo.

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Pues ya son 30… creo que todo ha pintado bien después de todo.

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Las revistas de chismes del espectáculo son popularmente adictivas. En México existe una gran circulación de este tipo magazines, siendo TV y Novelas una de las más representativas y con más trayectoria. Una característica distintiva de éstas es sin duda la portada, la cual tiene que gritar para llamar la atención de los lectores potenciales. Y que mejor manera de hacerlo con textos en caja alta, colores vibrantes, falta de aire en la composición y enunciados estridentes.
Lo importante tiene que aparecer en la portada. Pero, ¿qué es lo importante? ¿quién lo determina? Quizá a muchos nos cruza por la cabeza la palabra editor y más aún, podríamos determinar que “él decide, él dirige, y punto”.
Si hacemos la analogía con la Web, la portada vendría siendo la página de inicio. ¿Cuáles son las respuestas a las mismas preguntas? El editor o webmaster sería quien determina qué, en qué orden y dónde van las cosas ¿no? Sin embargo, la Web es una de las entidades donde el poder del usuario final tiene más peso para lograr el éxito ¿o no?
Supongamos que el webmaster es en sí el “diseñador web”: el que se encarga no sólo del mantenimiento sino que ha participado tiempo atrás, tanto en la estructura como en el layout. Este caso es fácilmente visible en freelancing o en trabajos donde un equipo pequeño (incluso de una o dos personas) se encarga de un sitio completo.
Pues bien, la premisa del “lado del diseñador” sería “poseo los conocimientos para determinar cómo indentificar la estructura del sitio y la interfaz de este”; ergo, “aquí está el sitio propuesto, úsese”. Sin embargo, existe una contraparte: los stakeholders o las personas interesadas (en el sitio). No estamos hablando del usuario final. Entre estas personas puede estar quien encarga el sitio (contratista), el jefe, un comité que determina qué información se estará presentando, etc. Lo “sabroso” se da cuando la mente (y el ego, por qué no) del diseñador se encuentra con la de los stakeholders para determinar, entre otras cosas, qué incluye y cómo debe ser la página de inicio, la “gran carta de presentación”.
En ese cruce de “aires”, cual formación de tornado, suele darse un “Síndrome de portada TV y Novelas” en el index o página de inicio, el cual corrompe terriblemente la posible propuesta óptima de interfaz web por parte del diseñador. Todo es importante y todo debe resaltar. Claro, las opiniones son muy sesgadas dependiendo del stakeholder en cuestión. Justo ahí es donde entra el grado de influencia de cada uno de ellos; sin embargo, todos quieren tener visible el nicho de información de su interés.
La “homepage TV y Novelas”, le pone al usuario todo a la mano, eso debe ser bueno. Se pueden encontrar banners animados en flash y muchos botones o imágenes por todas partes, textos de gran tamaño, menús desplegables con muchas pero muchas opciones, más de 5 logotipos (por eso de mostrar que el sitio es importante), etc.
El ying-yang de este asunto puede describirse así: el diseñador web no preparó la estructura (navegacional y visual) del sitio “a prueba de balas” y tampoco se preocupó por sensibilizar a los stakeholders hacia una cultura de la usabilidad y fucionalidad (¿qué queremos con el sitio? ¿para qué servirá?); por otro lado, las personas interesadas sí quitan autoridad al diseñador (aunque se les explique), debido a que lo “importante” es lo importante y tiene que estar en el index, cuanto más opciones, mejor. No se trata de armar “pleito”, ni de ver quién tiene la razón, sino de darse cuenta que un sitio web va más allá de “presentar información”, porque en la mayoría de las veces están ahí para usarse.
¿Y a qué lleva el último punto? La respuesta es simple: cuando los usuarios usan el sitio (valga la redundancia), se topan con una página de inicio saturada, con demasiada información, muchas opciones para seguir navegando y que pobremente responde a sus necesidades. Después, cuando llega la retroalimentación, sobretodo en esas situaciones donde se apremia “la calidad en el servicio”, los stakeholders se dan cuenta que la página de inicio y todo el sitio, están mal. Como parte de este síndrome entra su desesperación por no quedar mal y demostrar que sí hay aptitud, que se tiene un sitio web bueno, usable y relevante. Es posible que en este punto se recurra de nuevo al diseñador para que “corrija” tales desperfectos.
El síndrome puede evitarse, pero requiere de la participación de los stakeholders y que sepan hasta dónde llega su autoridad, dejando lo pertinente al diseñador web, que en teoría es el experto y sabe lo que conviene pensando en los usuarios del sitio. Lo complicado está que se involucran aspectos emocionales (en particular de egocentrismo) tanto en el diseñador como en las personas interesadas, por lo que “sanar” es más difícil de lo que parece.
El diseñador para ponerse frío, hay que reconocerlo, debe hacer su chamba, documentar en la medida de lo posible (wireframes y blueprints, esquemas y diagramas, todo lo válido para comunicar por qué se hacen las cosas) y ser claro ante los stakeholders sobre lo que se pensó, lo que se tiene, lo que puede ser y lo que se podría hacer.
¿Complicado o díficil? Sí. Pero es parte del show ¿o no?
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En MoccaBlog Café, CyberGus ha realizado y categorizado algunos de sus últimos artículos. Nos comenta:
En este post voy a hacer una recopilación de todas las notas que he publicado y creo pueden ayudar a diseñadores, fotógrafos, comunicadores y en general a quienes les sirva tener claras ciertas cuestiones básicas que si bien no todos las saben, otros simplemente las olvidan:…
Esta recopilación recibe el nombre de “Lo que todo diseñador debería saber“.
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Como parte del branding está un constante refrescamiento de la identidad, “cambiar” el “logo” para que no pierda vigencia, de forma que al aplicar la marca se cree todo un concepto invasor que permanezca en el imaginario colectivo de las personas.

Recientemente existen dos casos que me han llamado la atención: Xerox y Walmart. Ambas empresas han apostado para un re-diseño “brandeable”.
Ah… rediseñar un logo; se oye sencillo. Sin embargo, estoy casi seguro que todos, habiéndolo hecho o no, pensamos en “el cambio” como el principal obstáculo. Quizá sea un poquito más complejo. Estas son tres experiencias donde me he dado de topes con la pared.
Parece que en la lucha por el rediseño o replantamiento de la identidad, el “logo” es el estandarte; pero como diseñador, se necesitan otras herramientas para ganar “la batalla” cuando uno se quiere dar entrada con la nueva idea visual.
La mueblería Abric fue una muy buena escuela para mi, agradezco mucho que me dieran la oportunidad de trabajar en diseño publicitario y comunicación visual de marca. Y hablando de esta última, pues cuando venía la decisión de considerar un posible rediseño de identidad, fue ahí donde tuve un mega-choque-contra-la-pared.
La situación fue presentar ante el consejo de esta empresa cuál podría ser la nueva identidad. Tenía un cañón y llevé la laptop. Intenté presentar tres propuestas (por cuestiones técnicas no pude hacerlo bien).
Admito que tenía mi favorita. La idea era un poco más de feminidad cuasi-modernista (tipografía) pero con un toque de juventud y dinamismo (en colores y forma de símbolo). Como decimos en México, al final no pegó.
Qué noté:
El problema del CIRIA como marca está en expandir el concepto de biblioteca a algo más complejo dentro comunidad universitaria en la UDLAP. Cuando entré a trabajar en este lugar, ya tenía una identidad visual. Ahí me ven queriendo “dejar mi marca” para hacer notar mi entrada: decidí proponer una identidad visual nueva pero que a la vez se resguardara bajo la identidad visual de la universidad a la que pertenece el CIRIA.
La idea era presentar un símbolo más abstracto y fácilmente aplicable, como en playeras bordadas, pines, y otro tipo de souvenirs. Decidí mostrar a quién era mi jefe, de ese entonces, un documento PDF con un análisis de por qué manejar una identidad visual homogénea junto con la propuesta mía. No pasó tampoco. Claro que no fue para nada en mal plan, pero el argumento básico fue que un cambio brusco en la identidad visual no sería conveniente.
Que noté:
Amigos es una sociedad de instituciones mexicanas para la colaboración interbibliotecaria. De nuevo, ese mal complejo de ego-loguitis salió a flote con la propuesta de un logo según yo más corporativo y que de alguna manera fuera más “explotable” (pensando en usar formas derivadas del símbolo como caracterizadores gráficos para las aplicaciones de la marca).
Que no aprendí:
Qué noté:
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Aunque el post que recién escribió Armando Sosa se llama “Cuando los estándares nos alcancen“, en sí puede tomarse como una reflexión, aunque personal, sobre la interacción, servicios y tecnología que tenemos hoy y sus implicaciones en el mañana.
Muy ameno, espero puedan darse una vuelta para leerlo.
Por cierto, Sosa estará en un congreso llamado Mexico Web 2.0, donde vienen autoridades-practicantes del desarrollo web, estándares y servicios 2.0.
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Jorge Pinto es el autor de la tira cómica llamada Bunsen. Esta última tira, la número 092, definitivamente es de mis favoritas. Si no lo han visto, espero puedan darse una vuelta y checarlas.
Por favor discúlpenme por presentar un “chiste local”, pero me hizo recordar a mis amigos que trabajan en la academia y a los que han estudiado su posgrado en ciencias, y también andan chambeando en la industria. Estoy seguro que se verán identificados con esta tira.
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Eduardo de Análisis Gráfico nos presenta en forma breve pero concisa su perspectiva sobre por qué el diseño no es arte:
En mi caso, lo había expresado con esta tautología:
El diseño implica arte pero el arte no implica necesariamente diseño.
La ciencia implica diseño pero diseñar no implica necesariamente hacer ciencia.
Aun así, la ciencia implica hacer arte.
Para mi el conflicto no está tanto en el diseño, sino en la invalidez que tiene ante las ciencias, desde la perspectiva que toda actividad humana, por su naturaleza, posee una subjetividad inherente que conduce a alimentarla/desarrollarla en forma artística (bajo la definición de la RAE).
En cuanto a lo escrito por Eduardo, el ápice de su post sin duda es la siguiente frase:
“Haz diseño, no arte; y, si lo haces, no lo vendas como diseño”.
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NOlo de los Alquimistas de Diseño nos comenta sobre un artículo de AIGA sobre diseño de información. Según Gerlinde Schuller, la autora, el infodiseño es una combinación que relaciona los elementos que aparecen en el título.
Algunos puntos que toca la autora en el artículo que me dejaron pensando según la realidad que me está tocando vivir:
Sí es verdad que el diseño de información puede ser resultado de la suma propuesta por Schuller. Pero al leer su artículo, ante mi curiosidad de saber qué es y cómo va el diseño de información en México, solo puedo confirmar que hay mucho que hacer; y de mi parte, que es bueno que hay camino fértil para sembrar junto con otros infodiseñadores pero que en la búsqueda de mi pedacito de terreno, podría perderme fácilmente (como estar viendo sólo el suelo y no el todo). Ojalá y no suceda así y si ya estoy así, chetos, creo que no tengo que hacer aquí…
* Si llegaste hasta esta línea. Gracias. Sinceramente.
* Esto fue escrito por lapsos durante hoy. No creo que exista una congruencia entre lo que está escrito al principio y el final, porque me pasaron un par de cosas particulares que me dejaron pensando justamente sobre el artículo de Schuller y lo que estaba escribiendo.