Mi amigo Russel, desarrollador en móviles, me pasó la liga en Gizmodo del video que muestra el funcionamiento del T-Mobile G1, una muy bien marcada competencia para el iPhone.

El iPhone establece sin duda una nueva pauta de interacción: la pantalla táctil es lo de hoy, punto. Lo mismo sucedió con el iPod; los demás dispositivos derivan en una “extensión” o mejora a lo que la clickwheel institucionalizó como la mejor forma de interactuar simplista y usablemente con un reproductor de mp3.
El G1 presenta el mismo caso: “hay que derribar a Apple mejorando lo que el iPhone tiene”. Supongo que esta será una ola de varios dispositivos que en un futuro cercano serán tan habituales como tener una interfaz gráfica en el celular y/o al menos la capacidad de enviar mensajes de texto. En este punto, lo interesante a considerar es la posibilidad de que Google derroque a Apple, lo cual tendría como consecuencia que
- la marca (Apple) se vaya a pique en cuanto a móviles y repercutiría indirectamente con las ventas de los demás equipos, sobretodo si Google desarrollaría pensando en usuarios Windows y
- Google indicaría hacia donde sería el estándar de interacción y/en cómputo ubicuo así como la relevancia para el desarrollo de aplicaciones en este tipo de dispositivos.
En síntesis, ya no vas a querer más una Mac porque Google gobernaría el reino móvil y ¡vamos! en el 2011 (por decirlo así) es igual de importante traer un buen móvil que una “estorbosa” laptop (¡aunque pese 400 gramos!)… la realidad del cómputo ubicuo próximo.
Supongamos que no pase tal cosa y que Apple, con su constante mercadotecnia de brindar lo mínimo a sus usuarios pero lo más fácil de usar y brindar la mejor experiencia (emotiva) de usuario con eso poco, se quedara con el mercado de los móviles… ¿qué va después del touchscreen? Hoy ya se pueden sacudir los iPod nano. Me da el feeling que el siguiente paso, para “extender” la posibilidad del acelerómetro, es la manipulación directa (literalmente) sobre la interfaz. Esto es, pasar del 2D de la pantalla (con eventos como tocar, dejar en hold el tocar, arrastrar, estirar y pinchar) a un control 3D como podría ser el sumergir los dedos a cierta profundidad (ya sea una pantalla “gelatinosa” o una interfaz similar) y con eso dar más espacio de manipulación.
Que deslumbrante sería que además de estirar o pinchar, dependiendo de qué tanto incrustemos nuestros dedos, hagamos un zoom en 3D. Por ejemplo, para ir avanzando más rapido en la visión de calle de los Google maps.
Sea que lo que sea, aún no volamos en nuestros automóviles y ya estamos prácticamente en el 2009. Sin embargo, sí que la tecnología va marcando la pauta de “lo que se puede hacer”. En contraste, podemos notar que zapatos y ropa siempre serán “los mismos” (la necesidad relacionada no muta o no mutaría mucho más), pero ver que el G1 te permite “moverte” en las calles gracias a su acelerómetro y el Google maps, podría derivar en una gama de necesidades creadas, naturales e incluso heredadas (porque antes “no se podía”), las cuales establecerán nuevas normas de comunicación, trabajo y aspectos culturales en una sociedad “casualmente” consumidora de tecnología.