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Tres principios para mejorar el clima organizacional

Desde hace un par de años, por cuestiones de trabajo, he estado involucrado en proyectos de comunicación organizacional y últimamente en asuntos relacionados con el clima organizacional. Aunque admito que soy un neófito en estos asuntos, al discutir con los compañeros por qué no cuajan estos proyectos (después de planearlos) y con colegas de diseño de cómo trabajan en sus despachos, considero que un buen clima organizacional se puede construir a partir de estos principios:

  1. Que la gente sea respetada.
  2. Que la gente sea escuchada.
  3. Que la gente sea retroalimentada.

Que la gente sea respetada

Todos los miembros de una organización somos valiosos por ser nosotros mismos y tenemos un valor añadido por el conocimiento y experiencia aplicado a nuestras áreas de trabajo. Lo anterior es fundamental, sin embargo en la práctica y con la convivencia diaria, no es complicado que la ética de cada quién, la educación, el carácter y otros factores, provoquen que se falte al respeto dentro de la misma organización: dejar de pensar que los compañeros son personas y que merecen ser tratadas como tales. No somos orcos ni robots.

Que la gente sea escuchada

Es importante que la comunicación no sólo sea de arriba hacia abajo sino en dos vías: que no sólo se reciban órdenes sino que se escuchen a quienes las ejecutan. Tengo la conjetura de que cuando la gente no es escuchada, sobretodo a niveles operativos, el desahogo surge en forma de quejas, chismes en radio pasillo e incluso, en bilis derramada por corajes al estar en una posición donde no podemos aportar, transformar o influir en un cambio positivo para la organización. Aún más, creo que cuando hay una comunicación de dos vías, un diálogo, estas quejas pasan a ser comentarios, no tan subjetivos, que buscan dar soluciones a la problemática dentro de la organización y/o áreas de trabajo.

Que la gente sea retroalimentada

Es común que de abajo hacia arriba se realicen reportes de actividades; sin embargo, como sucede con la comunicación, es necesario definir un flujo de información de dos vías: la gente necesita ser evaluada y retroalimentada de cómo se desempeña y progresa dentro de su área de trabajo y en general, dentro de la organización. En México, varias personas con las que he platicado parecen estar de acuerdo o toman como un hecho que dentro de las organizaciones "mientras no des molestias, todo está bien". Lo anterior se traduce fácilmente en "déjame hacer mi trabajo" (desde la perspectiva de nosotros como subordinados) o "te dejo hacer tu trabajo" (desde la perspectiva del jefe). Ciertamente lo anterior no equivale a una evaluación y por ende, no se puede obtener retroalimentación. De todo lo anterior tengo la conjetura de cuando no se evalúa y retroalimenta a los miembros de una organización, la gente se cicla o se envicia, y además se genera un egoísmo con respecto al conocimiento de cómo se trabaja en cada una de las áreas de la organización. Sin embargo, implementar evaluaciones ya sean verticales, horizontales, o incluso de 360 grados, es complicado y que en estos asuntos de clima y comunicación organizacional podría parecer como la pregunta de: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

Creo que estos principios pueden ayudar al clima organizacional porque ponen en movimiento a la base de cualquier organización: las personas. Claro, no creo que exista una fórmula mágica (al final una organización sí es como un ser vivo, compuesto de órganos independientes pero vitales para que el todo siga funcionando) o que su implementación sea trivial, incluso a un nivel micro como puede ser dentro de un departamento o con los mismos amigos-compañeros-colegas. A mi pasa que a veces me equivoco, y en ciertas ocasiones podría decirse que gravemente, pero sí creo en estos principios ya que tengo la fortuna de contar con gente con la que puede establecer una buena comunicación, obtener retroalimentación (aunque a veces yo haga muecas) y que estamos dispuestos a escuchar.

 

 

 

Factor sorpresa en publicidad

Siempre ha sido una monserga promocionar un producto o servicio, porque es necesario que quede en la mente de las personas como algo deseable, algo que se desea consumir. La publicidad tiene sus jugarretas interesantes para incrustar esta idea de deseo y/o tomar acción.

En repetidas ocasiones he notado que cierto tipo de publicidad apela a la inteligencia del consumidor. Hay un comentario, una actitud en los personajes o algo en el mensaje publicitario que hace que el espectador ponga una cara de "¡Ja! Si las cosas son así, qué tontos" o de "Soy más listo porque se mejor lo que conviene que los mismos personajes que aparecen en el anuncio".

Otro que he notado es el factor de la lógica o la razón: mostrar al consumidor datos crudos para convencerlo de que es lógico o razonable las bondades asociadas al producto o servicio que se publicita.

Por otro lado, en la ciudad en la que vivo, es común que en horas pico pase alguien en los cruceros y te reparta tarjetas sobre clubs nocturnoschicas que dan masajes ejecutivos. La tarjeta casi siempre de dos vistas, incluye al frente el atractivo visual y al reverso los datos de contacto.

Como anécdota, me ha tocado ver en más de una ocasión al estar en un crucero yendo en taxi, como el chofer guarda la tarjeta dentro de un fajo de otras similares, las cuales son acumuladas en promedio durante la semana.

Ahora bien, hace un par de semanas recibí de un alumno la tarjeta que se muestra abajo. Me sorprendió la actitud de este cuate para darme dicha tarjeta en frente de sus compañeros.

Tarjeta de chica sexy en servicio

Me dije: "bueno, actúa cool. Total, de seguro le dieron muchas en el crucero". Como dejé la tarjeta asentada ahí, me preguntaron que si no la iba a ver. Sorpresa la mía al checar el reverso de la tarjeta.

Reverso de tarjeta de chica sexy

Me provocó una sonrisa. Es sobre una serie de eventos, incluyendo este documental, sobre la trata de mujeres. Oh.

Creo que en un buen rato, aún sabiendo de la existencia de la publicidad de guerrilla y BTL, no me había tocado realmente ver algo que me pareciera simple, efectivo, barato y como dicen: "creativo". De hecho, lo probé con una colega y su primera reacción fue de asombró y ofensa inmediata. Claro que también le dije que que viera el reverso y el efecto fue similar.

Este caso me pareció acertado porque no fue el típico bombardeo de mensajes publicitarios que te quieren hacer sentir más inteligente o más tonto, sino fue sacarle jugo al factor sorpresa de darle "la vuelta" a lo cotidiano; ya que hay todo un "bagaje" incrustado en el mensaje, y (¡bam!) el objetivo de la campaña es del tipo "fíjate que creías que el asunto iba por acá, pero no". Además, de que se combina con otro tipo de publicidad que he notado, que es aquel que busca crear un consciencia en el consumidor/espectador. Interesante, ¿no creen?