Posts etiquetados con ‘diseño’

Curiosidad

Escrito por Tzek el 14/08/08
Clasificado en: Profesión, Reflexión, Tertulias

Reflexión estúpida:

¿No es curioso? Tu trabajo puede ser fácil de hacer desde la perspectiva de quien te comisiona. Pero si los dos ven el trabajo de otro diseñador y alguien externo comenta que es algo “laborioso” y “complicado”, tu comisionista no tiene “peros” como los tiene contigo. Aunque tu pienses algo “muy particular” sobre el trabajo de tu colega.

Mmmm… interesante. A veces estamos de un lado. A veces del otro.

Alebrije

Escrito por Tzek el 29/07/08
Clasificado en: Desde la web, Diseño Gráfico, Métodos y proceso de diseño, Reflexión, Tertulias, tutoriales

Hace un par de semanas, el buen Choper sacó un post titulado “Espíritu de Venado” en su blog personal. Este platicaba sobre una anécdota de darse tiempo para hacer cosas para uno mismo (diseño en general), sugiriendo dejar de pensar que si no nos pagan, no hacer algo.

Hacer algo ajeno al trabajo

Definitivamente yo no suelo hacer cosas personales de diseño, pero el post me dejó pensando: hacer cosas sólo de la chamba me pone en un estado no muy óptimo para diseñar, como enfadado o aburrido. Decidí entonces tomar un lápiz y dibujar antes de empezar algo del trabajo. Me dispuse a hacer un alebrije.

Alebrije Tzek

Alebrije (clic para ampliar).

Ponerme a dibujar es algo que solía hacer mucho y me ponía en un estado tranquilo. Contradictoriamente, me pongo a “garabatear” cuando supuestamente tengo que “poner atención”, como en una clase o mientras platico largo y tendido sobre algo relevante. Quizá por eso no me pongo a hacer cosas de diseño después de decirme “Hoy voy a hacerme algo de diseño”.

Ponerlo a colores

Me decidí a colorear mi alebrije, en fotochop… la neta, no me quedó como esperaba y eso de iluminar con el mouse requiere paciencia.

Alebrije a color (clic en imagen para ampliar).

Esta forma de iluminar simple (por favor ilustradores no se rían), va mas o menos así:

  • Aplicar al dibujo escaneado la opción de Desaturar.
  • Disponer de una capa encima del escaneado en modo Normal.
  • Dar varios brochazos de color con un porcentaje menor al 100% de opacidad y con la brocha en modo Color.
    • Mezclar con el dedo, también con menor a un 100%. Esto para ir mezclando los brochazos.
    • Tomar diferentes porcentajes del borrardor y hacer borrones, para dar “luz”.
    • Repetir cuantas veces sea necesario.
  • Cuando ya se haya terminado de iluminar la pieza, duplicar la capa que corresponde a los colores. Una de estas capaz ponerla en modo Color (queda como se hubiera hecho lápices de color) y la otra ponerla con una opacidad menor.
  • Ajustar hasta obtener los trazos de lápiz en combinación con el color según como se desee.

En conclusión

Una parte definitivamente acepta que es un buen método para ponerse en blanco y luego concentrarse en el trabajo. Sin embargo, admito que resulta incómodo estar ahí bocetando para distraerte-despejarte sin levantar sospechas a quién pasa por tu escritorio.

Tutorial de Arquitectura de Información en Webmonkey

Escrito por Tzek el 28/07/08
Clasificado en: Desde la web, Diseño Web, Diseño de Información, Diseño de Interacción, Diseño de Interfaces, Métodos y proceso de diseño, Profesión, tutoriales

A principios de la década, a mi juicio, uno de los mejores recursos para los interesados en el diseño y desarrollo web era Webmonkey, gracias a sus buenos tutoriales y otros artículos. Entre los primeros se encuentra el “Tutorial de Arquitectura de Información Web“.

Si necesitas conocer qué es y cómo se aplica este concepto en un sitio web, te recomiendo echarle un vistazo a este tutorial; su contenido es presentado con claridad, cubriendo los puntos necesarios en forma concisa.

Liga:
http://www.webmonkey.com/tutorial/Information_Architecture_Tutorial

¡Qué bien que Webmonkey está de vuelta! Un portal dónde se aplicaba bien el concepto de que el contenido es el rey. Espero que en esta versión se repita la historia.

Legibilidad de código y documentación

Escrito por Tzek el 26/07/08
Clasificado en: Diseño de Información, Diseño de Interacción, Métodos y proceso de diseño, Profesión, Reflexión, Tertulias, XML/CSS, tutoriales

Justo que vi un comentario de Ixmael en el post sobre mis experiencias en rediseño de logos, me hizo recordar sobre la indentación y documentación al momento de escribir código. 

Con respecto a la indentación, el primer pensamiento que he notado en chavos que aprenden XHTML es Who cares!! Sin embargo, no importa si es XML, CSS, C++, JavaScript o lo que sea, indentar es definitivamente una buena práctica. En mi opinión:

  1. Te permite identificar fácilmente la estructura del código: bloques de procesos y sus sub-procesos internos o estructuración semántica del contenido (en XML o XHTML); lo cual,
  2. fomenta una construcción mental ordenada de lo que estás codificando/escribiendo. Este orden te permite extraer y concentrarte en solo un bloque particular, a groso modo si es el proceso grande o detallado si es un sub-proceso.
  3. Ayuda a descansar al lector en el proceso cognitivo de lectura-entendimiento (cuando no es el autor quien lee).

Con respecto a al punto 3, y esto de descansar o descargar cognitivamente al lector (usuario), pues ¿qué no es válido que exista un “diseño” en el código mismo? Diseñadores: si nos preocupamos en diseño editorial y de información por dar una estructura jerárquica a los textos, ¿por qué no hacerlo en códigos?

Quizá no haya tanta importancia entre

<head>

</head>

<body>

<body>

con

<head>

  </head>

  <body>

  </body>

Pero cuando las cosas comienzan a aumentar como en

<head>

     <title></title>

     <meta ...>

     <meta ...>

     <link ...>

     <script>

         bla bla bla...

     </script>

</head>

<body>

  <div id="hdr">

    <ul id="menu-principal">

        <li></li>

        <li></li>

        <li></li>

    </ul>

  </div>
  <div id="content">

    <div id="col-izq">

        <p> ... </p> 

        <p> ... </p> 

    </div>

    <div id="col-der">

        <p> ... </p> 

        <p> ... </p> 

    </div>

    </div>

    <div id="ftr">

        <p> ... </p>

        <p> ... </p>

    </div>

  </div>

</body>

pues no hay duda que indentar nos da una buena “ayudadita”.

Ya en lenguajes completos (de aplicaciones) o de guiones (scripts), esto de la indentación es un must, sobretodo con esto de que no necesariamente seremos nosotros quienes lean nuestro código. Nunca está demás dejar la sangría necesaria, al menos para marcar cuándo empieza y termina un bloque de código y así:

  • diferenciar entre los grandes chunks de información (clases, métodos y funciones),
  • marcar bien los procesos repetitivos (ciclos for, while y repeat until), o bien, 
  • reconocer qué decisiones se tomarán a partir de ciertas condiciones (por ejemplo en if-then, switch-case o “ifs” anidados).

También está el asunto de estandarizar el cómo codificamos. Es algo bueno de aplicar en la mayor medida de lo posible por la misma razón del párrafo anterior, aunque también nos puede beneficiar a nosotros mismos: en algunos casos si dejamos las cosas enfríar un rato para luego retomar el trabajo, puede ser que ya ni nos acordemos qué es lo que escribimos o dónde nos queamos.

Por ejemplo, si tenemos muchas especificaciones en CSS, pues un

/*Footer*/

nos ayudaría a identificar que de ahí para abajo (hasta otra marca) son cosas que tienen que ver con el contenedor footer. Se que parece tonto, pero en mi caso cuando tengo una hoja de estilo con muchas cosas, ya ni ganas me dan de leerla.

Se ve con mayor claridad este asunto en las rutinas de programación. Por ejemplo, una cabecera ayuda a recordar qué estamos haciendo, o bien, si alguien más nos lee, al menos puede tener una idea de qué hay en el archivo aunque no lea detalladamente nuestro código.

/*****************************************************************

  Nombre: imprime_datos_usuario
  Fecha de creacion: 26-julio-2008
  Autor: Omar Sosa Tzec
  Entradas: strNombreUsr - Nombre del usuario.
            strDireccionUsr - Direccion del usuario.
  Salidas: intStatus - Verificador de que se imprimieron bien los datos en documento.
          1 si estuvo todo bien. 0 si hubo algun error.
  Descripcion: Recibe datos del usuario y entonces verifica que tienen validez consultando la tabla de usuarios validos y de ahi incrustarlos en el documento-mensaje de salida con la variable de estatus.
/*****************************************************************/

También en el manejo de variables, muchas veces resulta conveniente empezar éstas con algún identificador que de antemano nos diga de qué tipo es: un int para las variables enteras, un str para las cadenas, un flt para las flotantes o punto decimal, etc.

A partir de este punto, podemos hacer combinaciones de mayúsculas con minúsculas para nombrar las variables. Por ejemplo, fltResultadoDivision. Para otras palabras reservadas también podemos definir nuestros estándares. Por ejemplo, Persona para la clase persona y Pepe para nombrar un objeto de esta clase.

En CSS por otro lado, si son cosas que tienen que ver con un ID llamado header, por ejemplo, un estándar práctico es quizá ponerle fondo-hdr.gif a su imagen de fondo o en las especificaciones poner .deocor-hdr para llamar a una clase que aplica sólo en este ID.

Sí, ya se: puede ser un verdadero fastidio estar haciendo esto. Tampoco hay que exagerar, y dependiendo de qué estemos haciendo, tomar lo que se nos acomode mejor. Pero sin duda, un poco de estandarización y limpieza de código cae bien, sobretodo cuando se trabaja en equipo.

Experiencias personales en el rediseño de logotipos

Escrito por Tzek el 24/07/08
Clasificado en: Diseño Gráfico, Profesión, Reflexión, Tertulias

Como parte del branding está un constante refrescamiento de la identidad, “cambiar” el “logo” para que no pierda vigencia, de forma que al aplicar la marca se cree todo un concepto invasor que permanezca en el imaginario colectivo de las personas.

Recientemente existen dos casos que me han llamado la atención: Xerox y Walmart. Ambas empresas han apostado para un re-diseño “brandeable”.

Ah… rediseñar un logo; se oye sencillo. Sin embargo, estoy casi seguro que todos, habiéndolo hecho o no, pensamos en “el cambio” como el principal obstáculo. Quizá sea un poquito más complejo. Estas son tres experiencias donde me he dado de topes con la pared.

Parece que en la lucha por el rediseño o replantamiento de la identidad, el “logo” es el estandarte; pero como diseñador, se necesitan otras herramientas para ganar “la batalla” cuando uno se quiere dar entrada con la nueva idea visual.

El caso Abric

La mueblería Abric fue una muy buena escuela para mi, agradezco mucho que me dieran la oportunidad de trabajar en diseño publicitario y comunicación visual de marca. Y hablando de esta última, pues cuando venía la decisión de considerar un posible rediseño de identidad, fue ahí donde tuve un mega-choque-contra-la-pared.

La situación fue presentar ante el consejo de esta empresa cuál podría ser la nueva identidad. Tenía un cañón y llevé la laptop. Intenté presentar tres propuestas (por cuestiones técnicas no pude hacerlo bien).

Admito que tenía mi favorita. La idea era un poco más de feminidad cuasi-modernista (tipografía) pero con un toque de juventud y dinamismo (en colores y forma de símbolo). Como decimos en México, al final no pegó.

Qué noté:

  • Identifica quién influye en las decisiones reales. Me fue bien, y aunque gustaron las propuestas, no tuve una estrategia para “venderme” ante la persona quien se iba a responsabilizar por tomar la decisión de seleccionar la marca. No me refiero a aplicar el discurso persuasivo así maquiavélico, sino saber “qué quería” y enfocar mis esfuerzos a demostrar que podía quizá satisfacer sus necesidades.
  • Pon el logo en contexto. Eso lo había aprendido de Ideograma y en esa ocasión decidí aplicarlo mostrando una “hoja membretada” y una muestra de la “tarjeta de presentación”. Ok, va. Sin embargo, algo que ahora re-aprendí de Ideograma al volver a tomar un taller con ellos, me terminé de convencer que no es suficiente. La marca, mostrada en un fotografía o dentro de un buen render, tiene más impacto que mostrar un cuasi-original de la hoja o la tarjeta en vectores.
  • No depender de la tecnología/plan de contingencia. Yo me sentía seguro de haber repasado mi PDF/presentación. Sin embargo, al calentarse el cañón de la sala de juntas, lo cuál tuvo por consecuencia que no sirviera. No supe manejar la situación: ahí me ven con la laptop entre las manos y con el dedo explicando. Nefasto. Fallé definitivamente al no llevar al menos dummies y/o mínimo una lámina que muestre a la marca en contexto. No creo que sea así en todos los casos, pero si no sabes cuáles son las condiciones técnicas pero ciertamente sabes que presentarás ante un grupo, parece que no está de más tener el “as” bajo la manga para manejar al grupo y como apoyo en el proceso de venta.

El caso CIRIA

El problema del CIRIA como marca está en expandir el concepto de biblioteca a algo más complejo dentro comunidad universitaria en la UDLAP. Cuando entré a trabajar en este lugar, ya tenía una identidad visual. Ahí me ven queriendo “dejar mi marca” para hacer notar mi entrada: decidí proponer una identidad visual nueva pero que a la vez se resguardara bajo la identidad visual de la universidad a la que pertenece el CIRIA.

La idea era presentar un símbolo más abstracto y fácilmente aplicable, como en playeras bordadas, pines, y otro tipo de souvenirs. Decidí mostrar a quién era mi jefe, de ese entonces, un documento PDF con un análisis de por qué manejar una identidad visual homogénea junto con la propuesta mía. No pasó tampoco. Claro que no fue para nada en mal plan, pero el argumento básico fue que un cambio brusco en la identidad visual no sería conveniente. 

Que noté:

  • Averiguar más sobre la historia de la identidad ya puesta. En breve, alguien me comentó que según parece mi ex-jefe participó en la creación del concepto visual. Eso definitivamente influye (como verán, volví a hacerlo mal en el siguiente caso). Es como llegar y destruir lo que otros han edificado y se sienten orgullosos.
  • Más vale maña que fuerza. A diferencia de Abric, la decisión no fue grupal. Aunque la negociación fue con la persona de influencia, quizá hubiera sido provechoso realizar una presentación no sólo ante mi ex-jefe, sino ante los demás jefes y/o subdirectores; la cual sin comprometer los intereses de nadie, hubiera llegado a más personas aunque al final el resultado hubiera sido el mismo. Pero quien sabe, quizá la pluralidad hubiera influenciado la decisión a favor de la nueva propuesta.
  • Saber si hay que parar o cuándo hacerlo. En este caso, al final fue una adecuación visual-institucional del imagotipo del CIRIA con el de la UDLAP. Prácticamente nadie notó el cambio y sí me dio una base con la que me sentía a gusto para continuar trabajando.
  • Darle la vuelta a la tortilla, de un lado el logo, del otro el concepto envolvente. Decidí tomar lo que me convenía de la idea de un sistema visual e irlo moldeando con el tiempo. Esto fue porque si el cambio en el logo no es tan notable, entonces mientras éste “no se mueva”, tengo la libertad de experimentar visualmente. Ahora este sistema ya está más o menos estable, derivando en un concepto envolvente para una identidad visual potencialmente reconocible más allá del logo. 

El caso Amigos

Amigos es una sociedad de instituciones mexicanas para la colaboración interbibliotecaria. De nuevo, ese mal complejo de ego-loguitis salió a flote con la propuesta de un logo según yo más corporativo y que de alguna manera fuera más “explotable” (pensando en usar formas derivadas del símbolo como caracterizadores gráficos para las aplicaciones de la marca).

Que no aprendí:

  • Averiguar sobre la historia del logo actual. Mismo que en lo anterior (aquí va un auto-castigo :s). 
  • No comprender que el complejo de “dejar marca” no es bueno. No hay mucho que decir sino que uno la puede cagar regar fácilmente por este complejo. Por cierto, no conocía este término hasta que una vez escuché a unos colegas “comentando” sobre otro diseñador y que éste había dejado su marca.

Qué noté:

  • No bajar de cuarta a primera cuando uno ya está en autopista. Mi propuesta no tiene algo evidente: el cambio con respecto al tiempo (la arroba que se convierte en hoja de libro). Hacer ese tipo de osadías no te ayuda para nada; me da el feeling que este factor de “dinamismo” es definitivamente una las razones que influye en los “Amigos” para que sigan queriendo su logo tal cual. No les importa el tratamiento tipográfico o que las “brushes” hagan que logo sea poco funcional a la hora de aplicarlo ( por ejemplo, en bordados o vinilo cortado), quieren su logo porque es parte de su historia.
  • Ver cómo llegarle a los interesados. Los Amigos al ser directores de centros de información y bibliotecas, por lo que he notado, poseen un perfil de persona que le interesa tener información bien referenciada para la toma de decisiones. Por otro lado, circunstancialmente estoy tras bambalinas en este caso y no tengo forma de comunicarme directamente con ellos. Algo que no he intentado, y admito que está muy mal, es preparar algo bien fundamentado que pueda “bajita la mano” distribuir entre ellos, lo cual me de entrada para una futura discusión de cómo mejorar y por qué refrescar la marca “Amigos”.

En conclusión.

  • Tengo que admitir que he fallado o tropezado con la misma piedra dos veces. Ahí no vale lametarse.
  • No dejar de analizar al cliente. Por ejemplo, el caso final del CIRIA: de verdad el cambio fue prácticamente imperceptible. Una vez escuché de un gran diseñador-empresario que si después del rediseño el cambio es mínimo, entonces para qué rediseñar (tomando como ejemplo el cambio hecho para el almacén Suburbia). 
    • Las situaciones que aquí planteo tienen la peculiaridad de que las consecuencias monetarias del manejo/cambio de la marca son prácticamente despreciables, a diferencia del Walmart, donde un cambio puede, quizá no hundirte, pero hacerte trabajar enormemente en la colocación de la nueva identidad en caso de que la primera impresión hacia ésta sea muy negativa. Todo un tema de discusión.
  • Inducir, sensibilizar y de paso educar al cliente. Quizá algunos piensen que no es nuestra chamba educar visualmente al cliente, pero si un “ligero” cambio en el logo actual te da entrada a moverle a todo el concepto de la identidad y llevarte de la mano al cliente en esa progresión, pues ¡adelante! ¿no creen? 

Aranarte

Escrito por Tzek el 20/07/08
Clasificado en: Diseño y Sociedad, Tertulias

Actualmente en la ciudad de Querétaro, México, existe una exposición muy peculiar llamada “aRANArte“, el cual es un equivalente al “CowParade“, pero que en vez de ser vacas-arte-objeto, son ranas, símbolos caracterizadores de la zona.

* Aquí dejo unas fotos. Por fa, haz clic para verlas en grande.

La ganadora fue una rana hecha de barro negro, un producto característico del estado de Oaxaca, México.

Me pareció muy interesante como el arte sí influye en la sociedad. Fue peculiar ver cómo los niños se emocionan mucho con las ranas y las andan observando, tanteando e asociando ideas para reconocer el significado asociado a cada rana.

Saludos.

Cómo registrar una marca

Escrito por Tzek el 18/07/08
Clasificado en: Desde la web, Profesión, Tertulias, tutoriales

Actualización: Argentina ha liberado la tercera parte de cómo registrar una marca en México. De verdad que un agradecimiento por compartir este tipo de información. Saludos y éxito.

Argentina, consultora gráfica del despacho VectorEs Divergentes, posteó en dos partes el proceso de cómo registrar una marca en México en forma concisa y digerible.

Cómo registrar una marca por VectorEs Divergente Despacho de Diseño en Puebla

Pongo aquí estos útiles post:

  • Cómo registrar una marca - Parte 1
  • Cómo registrar una marca - Parte 2

En lo personal, agradezco el que compartan con la comunidad este tipo de información. Ahí está para cuando el cliente nos diga: Oye, ¿y tu te encargas también de eso del registro de marca?

PD. Mucho éxito a Argentina y a Hugo con VectorEs Divergente.

La frontera diseño-ingeniería por Norberto Chaves

Escrito por Tzek el 07/07/08
Clasificado en: Desde la web, Diseño y Sociedad, Profesión, Reflexión, Tertulias

Esta semana en Foro Alfa, Norberto Chaves ha respondido a una lectora sobre cuál y dónde está la diferencia entre ingeniería y diseño. En lo particular es un tema que me cautiva porque parte de mi formación ha sido con ingenieros (mecánicos, civiles, industriales y de cómputo) así como licenciados en ciencias (cómputo, matemáticas, física, actuaría). En una revisión rápida al artículo de Chaves, noto que primero plantea 10 puntos para definir al diseño y su frontera con otras disciplinas; los siguientes 10 puntos son en sí la respuesta a la pregunta realizada por la lectora.

Con respecto a los 10 primeros puntos: honestamente, al hacer la lectura rápidamente, me dejaron más confundido; a mi juicio, me parecen turbios y me han nublado más sobre qué es el diseño que como un punto de partida claro para saber hasta dónde llega su frontera. Ya se, ya se… Creo que la mayoría definitivamente respetamos a Norberto Chaves como una autoridad diseñística, sí lo es, simplemente me perdí.

Entonces comencé a leer sobre los otros 10 puntos: la respuesta. No puedo evitar entonces comentar algo al respecto mientras voy leyendo. Se que puedo decir uno que otro disparate, pero así como pasa con el futbol, la religión y la política, este tema, insisto, me llama mucho la atención.

Sobre algunos puntos escritos por Chaves:

12. Según la primera acepción —la más abarcadora— toda tarea de prefiguración es diseño: un ingeniero que proyecta un puente diseña.

13.Según la segunda acepción, el proyecto del mismo puente sólo adquiriría el carácter de diseño cuando se defina la forma del puente desde los puntos de vista simbólico y/o estético y no meramente constructivo y funcional.

Esto hizo que escribiera el post, de hecho. Sin entender bien sobre la segunda acepción, me ha tocado ver que fuera de lo simbólico y/o estético hay un fuerte trabajo de diseño. Para mi, un contraejemplo a lo escrito por Chaves, me recuerda al trabajo que hacían algunos de mis compañeros, donde sin tener la “forma final” del puente, se la pasaban diseñando métodos que indicaban puntos de presión internos (bajo una forma base) dada cierta configuración en dicho modelo (que representaría algunas características de los materiales y manera de construirlo). 

Para mi, ese proceso cognitivo es diseñar. Quizá la gente mencionaría un “proceso de ingeniería”, pero al punto que quiero llegar es que dentro de la ingeniería misma existen fases en las cuales se diseña, y que éstas son cruciales para el proyecto (como la construcción del puente en este caso) y más aún, no tienen que ver con lo simbólico o estético.

15. En algunos casos, el diseñador (según la acepción 2) resuelve plenamente el aspecto técnico; pués este tiene un nivel de complejidad que él domina (tecnología elemental); y no requiere el auxilio de técnicos especializados.


16. En cambio, en las empresas de diseño industrial que abordan temas complejos, las áreas de «diseño» y de «ingeniería» suelen estar separadas e interactúan retroalimentándose.

El punto 16 me deja pensando. Como soy un ignorante de cómo es la formación en el diseño industrial, me quedo con la duda de cuáles serían entonces las herramientas de la tecnología elemental que deben dominarse.

Y sí me deja reflexionando, porque creo sucede en los casos en que “por no saber” no puedes explotar la creatividad. Es como ahora, un diseñador visual (involucrado con la interacción) que no sabe lo básico de programación (estructurada y/o orientada a objetos al menos) y algoritmos, cómo podría detectar problemas puede atacar.

17. El uso coloquial tiende a separar «diseño industrial» de «ingeniería»; aunque, en realidad, se trata de dos dimensiones del diseño que, por razones de especialización, están separadas, aunque deben operar íntimamente articuladas.

Me quedo con la duda de qué ingeniería se trata. Así como abusamos ocasionalmente de la palabra diseño para referirnos a todo (industrial, arquitectónico, de interiores, gráfico, de información, textil, de experiencia, de interacción y de más), en este caso se “fija” el eje del diseño industrial y se libera el de la ingeniería. Chaves al plantear el problema del puente, me evocó a un ingeniero civil, pero en cuanto al diseño ¿qué no es un arquitecto el “otro” involucrado? Y si fijo diseño industrial tengo duda si es un ingeniero mecánico, electrónico, mecatrónico (ya para atinarle), industrial o químico industrial el “otro” involucrado. 

Me da la sensación de que ahí nos perdemos muchos en cómo explotar un problema bajo un enfoque multidisciplinario o bien, formar académicamente a los diseñadores con ciertos tintes transdisciplinarios. En mi caso admito, por ejemplo, que no se cómo relacionarme con un especialista médico, de forma que al traslapar conocimiento y lenguaje (especializado) pueda hacerse algo “innovador” en diseño. Sin duda, qué interesante el trabajo del diseñador industrial para “adentrarse” y no tener una actuación pasiva.

18. Por «proyecto» no debe entenderse un croquis conjetural de la forma del producto sino al conjunto de la documentación necesaria para poder producirlo. Un «proyecto» que no tiene resuelta su «ingeniería» no es un proyecto sino un anteproyecto o planteamiento preliminar del proyecto.


19. Por lo tanto la tarea proyectual, o sea, de diseño incluye a todos los especialistas que sean necesarios para elaborar la documentación técnica indispensable para la producción material. Podemos considerar que un perspectivista, un ilustrador o un maquetista son servicios externos al diseño; pero no podemos considerar externo al diseño nada menos que a la ingeniería del producto, que determina fuertemente las características de éste.

¿Realmente el diseño incluye a todos los especialistas que son necesarios para la elaboración de la documentación técnica indispensable para la producción del material? Mmm… voy a tratar de ligarlo con el diseño industrial: supongamos que va a lanzarse un nuevo robotito casero espanta-bichos que va por la casa emitiendo señales ahuyentadoras cuando detecta vía visión-por-computadora objetos con movimiento en el piso. El diseñador industrial al menos conforma el robotito (cómo se vería y cuál sería su interfaz de usuario final), el ingeniero mecatrónico diseñaría la estructura interna (circuitos) y es posible que un ingeniero en cómputo programe el algoritmo de visión computacional. Si esta fuera una empresa grande y con estándares de calidad en ingeniería de software, existiría personal que documentaría la parte de programación una vez que se ha realizado ésta (diccionario de datos y rutinas por ejemplo), pero que definitivamente no están involucrados con el diseño del sistema computacional del robot; esto es, no fueron partícipes en el diseño “real”.

Al final, con el punto 20, según entendí, Chaves nos dice que no existe una frontera real entre el diseño y la ingeniería, y acaba comentando que:

…hasta la ingeniería más dura genera su estética.”

¿Por qué siempre parece ser que una primera asociación del diseño es con la estética? ¿Y para ti, existe una frontera del diseño con la ingeniería? 

P.D. Te invito a leer y checar los comentarios realizados en “Ingeniar vs. Diseñar”.

 

Bunsen de Jorge Pinto

Escrito por Tzek el 04/07/08
Clasificado en: Desde la web, Tertulias

Jorge Pinto es el autor de la tira cómica llamada Bunsen. Esta última tira, la número 092, definitivamente es de mis favoritas. Si no lo han visto, espero puedan darse una vuelta y checarlas.

Bunsen tira cómica capítulo \

Por favor discúlpenme por presentar un “chiste local”, pero me hizo recordar a mis amigos que trabajan en la academia y a los que han estudiado su posgrado en ciencias, y también andan chambeando en la industria. Estoy seguro que se verán identificados con esta tira.

Del médico y el diseñador visual

Escrito por Tzek el 02/07/08
Clasificado en: Diseño y Sociedad, Profesión, Reflexión, Uncategorized

La figura del médico (entre otras profesiones), según he notado, tiene una gran presencia social en México, a priori se considera una figura de respeto y con autoridad (en “curarte” claro). En contraste, el diseñador visual se ve como una figura “difusa”, sin quedar claro el por qué de su autoridad profesional. Sabemos que en la comunidad diseñística existe la constante incomodidad del pago: la mayoría de los diseñadores visuales no reciben un pago ad hoc a lo que saben y/o hacen. Por otro lado, la realidad es que hay toda clase de médicos y toda clase de diseñadores, los hay “buenos”, “malos”, “ventajistas”, “altruistas” y “ocupados al final en otra cosa”. Aunque no es equiparable comparar un médico con un diseñador, resulta “chistoso” el cómo se dan algunas etapas de trabajo similares:

El brief.

Tanto el médico como el diseñador necesitan un brief de donde partir. El médico te va preguntando y preguntando y de toda una nube de conocimiento, va acotando las posibilidades hasta tener algo concreto para elaborar un diagnóstico. El diseñador, en cambio, tiene más problemas para “sacarle la sopa” a su cliente y es más, si fue mucha o poca, tiene que inferir y extrapolar (ideas y conceptos a través de su creatividad) hasta elaborar un diagnóstico.

La consulta.

Me ha pasado que con el médico, una vez que le has contado casi tu vida para que sepa que tienes, tiene toda la autoridad del mundo para decirte que estás mal. Creo que nunca me topado con un médico que te diga “vamos, que es cosa de nada”. Últimamente me ha tocado escuchar hasta de qué me voy a morir… jum.

El diseñador, visual en este caso porque desconozco cómo sería para industrial, arquitectura y demás, una vez escuchado al cliente, éste sigue teniendo la última palabra porque es “más experto que el experto”. No importa que hayas tomado una carrera universitaria, que leas mucho en tus tiempos libres o que estés constantemente practicando y actualizándote… las ideas del cliente muchas veces son tan “claras” que simplemente el diseñador no puede imponer su autoridad profesional. Claro que esto aplica en los casos dónde el cliente expresa “cuál es su malestar diseñístico” pero te “impone” algo que sabes que no va a resolverlo aunque él crea que sí.

Es verdad que todos la “regamos”; es parte de nuestra experiencia auto-formativa como profesionistas, sin embargo, parece que resulta más complicado que un diseñador la “riegue” por si solo a diferencia de un médico; el paciente no interviene, una vez “soltado el brief”, en la decisión sobre qué se va hacer con el problema.

La medicina. 

Me encanta cuando los médicos comienzan entonces a decirte el nombre de las medicinas a partir de su composición química, pero no te dicen el por qué de su elección o si existe alguna alternativa; tu como paciente, pones cara de “ajá” o reafirmas que has entendido cuál medicina es para qué. Si se trata de diseño visual, el cliente no pone cara de “ajá” sino es bien probable que ponga cara de ”mira es así”.

Cuando nos medican, asumimos que lo que tomamos será la solución óptima para curarnos, pero cuando se diseña el producto visual, éste ya fue “regateado”, “modificado” o “adulterado” probablemente por cliente, y ni siquiera por los usuarios finales del producto mismo. 

La especialización.

Un médico si se especializa, gana más. El diseñador, cuando se especializa es porque siente, cree o piensa que está perdiendo “el plus” que dará valía a su cobro por hora o por proyecto. El retorno de la inversión para la especialización de un diseñador, ya sea un posgrado, cursos, comprar equipo o software nuevo, no resulta tan evidente como sucede con la mayoría de los médicos especialistas.

La segunda opinión.

Al tener una enfermedad, se puede buscar más una opinión para asegurarnos de que no esté mal el diagnóstico y mucho menos la receta asociada. Curiosamente, esta decisión parece estar relacionada con el presupuesto que se tiene para pedir segundas opiniones; aunque si se tiene, no se duda en invertirlo.

En cambio, para el diseño visual, las segundas opiniones, en el grueso de los clientes, muy probablemente tengan que ver con el precio/costo del proyecto, aún teniendo el presupuesto para hacer algo en forma. Esto deriva muchas veces en aceptar “medicinas genéricas” o “placebos” (visuales), que cuasi-satisfacen en el momento el problema, pero que no dejan nada en el cliente al final.

 

Quizá en la mayoría de las veces el diseño visual no implique salvar vidas como sucede con los médicos. El comparar estas fases para mi tiene que ver con lo curioso que resulta el por qué y cómo aceptamos ciertas autoridades sociales.

Un problema del diseño visual es que no existe una cultura del diseño en general, ni en los diseñadores mismos…Duro pero es verdad. El médico salva vidas, pero qué hace realmente el diseñador (visual, industrial, arquitectónico, de interiores, y demás) es algo que no está “bien escrito” en el imaginario colectivo. Quizá eso influya (obviamente tan sólo en una parte) en el pago de los servicios. 

Sería interesante preguntar a nuestros padres: ¿Qué te hubiera gustado que sea? ¿diseñador o médico? Claro que se puede sustituir médico por abogado, administrador o político. Pero ese… es otro post. :)

Saludos.