La muerte de las affordances físicas
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Quizá algunos recordemos el video con el MTV comenzó sus emisiones: “Video killed the Radio Star“. Eso me recuerda que podríamos aplicar hasta cierto punto esa frase con los cambios sucedidos durante el tiempo, sobretodo en estas cuestiones de Diseño de Interacción y Tecnologías de Información. Por ejemplo: “Facebook/Twitter killed the Blog Star”. En esta ocasión vino a mi mente “Touch killed the Affordance Star” ahora que me enterado del lanzamiento de la última versión del iPod Touch y iPod Nano.
En caso de que no estés familiarizado con el tema de affordances, quizá este post podría ser de apoyo.
No me considero un Mac Fan Boy (del todo), pero admito que para empezar, es sorprendente el avance tecnológico de esta compañía en el último par de años. De pasar de un disco duro portátil con el iPod (hasta su versión “Video”), ahora tenemos algo tan liviano, con alta calidad de imagen y que además permite comunicarnos viéndonos los rostros. Vamos, metafóricamente podríamos decir que es “tener Internet en el bolsillo”. Aún no llegamos al ápice del concepto de la Computadora Invisible introducido por Mark Weiser, pero la realidad “ubicua” (computacionalmente hablando) de nuestro presente no deja de ser sorprendente después de todo.

Con respecto a la muerte de la affordance, es porque desde la salida del iPod Touch, y luego del iPhone, siempre he creído que una pantalla touch nunca remplazará las “ventajas interactivas” que tiene una interfaz con controles físicos, como sucede con los botones: su textura, forma, altura, reacción ante la presión, propiedades estéticas inherentes en el objeto, entre otras. Sin embargo, el touch es una realidad; en el caso de Apple, parece que la click wheel va de salida.
Lo touch no tiene su importancia en ser “lo que está in“; en realidad es algo intuitivo ya que desde chicos nos metemos los dedos en la nariz y en la boca, rascamos la tierra para descubrir qué “bichitos” andan caminando en ella, e incluso no dudamos embarrar la mesa con nuestra comida y expresarnos artísticamente (supuestamente, claro). Así que lo táctil es algo natural, algo sencillo de entender.

Sin embargo, y eso lo podemos notar desde el principio de la aparición de estos aparatitos táctiles, que hay que compensar una cosa con otra: a falta de una demostración evidente de cómo interactuar con el producto debido a sus mismas características físicas, es necesario enriquecer la interacción de manera visual con evidentes cambios de estado visual a través del tiempo. Sin una obviedad gráfica en las interfaces del iPod/iPhone (por ejemplo, que los botones se vean como botones) y sin las respuestas visuales (como cuando se corren los paneles con cierta velocidad/fricción/sentido), estoy casi seguro que sentiríamos la interacción “estúpida” o “fría”. La experiencia entonces está supeditada a estresar otros sentidos ajenos al toque, en este caso la vista.

La duda está en que si lo touch resulta igual o más intuitivo para interactuar con interfaces ricas o complejas en información (visual, textual o auditiva), entonces ¿cuántas cosas y hasta dónde exageraremos para que todo esté en pantallas táctiles? ¿Cómo este “avance” limita o “agacha” el desarrollo de otro tipo de interacciones más físicas o de interfaces intangibles como las construidas a través de voz? Es algo complejo según lo veo.
¿Qué vendrá entonces con los futuros iPod? ¿Se doblarán o estirarán como un display con comportamiento de plastilina? Espero llegue a ver los objetos con interfaces maleables/orgánicas como parte del día a día. Estaría genial.
* Imágenes tomadas de Apple.com con fines meramente de ilustrativos.































