Una interfaz simple no necesariamente implica que sea fácil de usar. Por el contrario, una interfaz compleja no implica que, a mediano plazo, no se pueda dominar. Ya sea una aspiradora, un control de televisión o una aplicación web, interactuar con las interfaces de todos estos productos involucran un proceso de adaptación.
Bajo una reflexión rápida, se puede notar que estas adaptaciones y re-adaptaciones son más frecuentes en productos tecnológicos: por ejemplo el , que podría decirse innovador en su tiempo, no podría competir con el hoy tan mercadeado de Apple en cuanto a diseño e interfaz, claro, en un sentido subjetivo. Una diferencia notable es cómo llevar a cabo su tarea básica: hacer una llamada. En el primer producto se "aprietan" botones mientras que en el segundo se "toca" una pantalla sensible. De cualquier forma, ambos casos requieren por parte del usuario un esfuerzo físico (mover brazos, manos y al menos un dedo) y mental (entender y mandar la señal para ejecutar la acción).
El Mighty Mouse de Apple
Es posible que una persona de 40 años en adelante posea un nivel de alfabetización informática menor a la de un joven adulto en sus 30s; a diferencia de este último, una persona que no "creció" con el paradigma (siglas en inglés para "ventana-icono-menú-apuntador") le cuesta trabajo conectar el movimiento del brazo y mano sobre algo voluminoso (el mouse) en una superficie horizontal para manipular algo diminuto (el apuntador) en una superficie cuasi-vertical (el monitor). Al no estar adaptados a la interfaz (mouse-apuntador), en algunas ocasiones se puede observar como a este tipo de usuarios se les "acaba" el pad y tienen que estar levantando constantemente el mouse.
Mario Galaxy para Nintendo Wii
Por otro lado, alguien que es "hijo del mouse" también se enfrenta a otro tipo de adaptaciones que alguien de 10 años podría obviar. El videojuego quizá no sea el más sofisticado, pero si el usuario está acostumbrado a trabajar en 2D, resulta un verdadero reto coordinar ambas manos (una para el y otra para el ) para manipular a Mario en un espacio tridimensional sin dirección y sentido fijos emulado en la pantalla de televisión. Casos similares se presentan en el interfaces relacionadas con el diseño, como manipular una , donde la adaptación implica pasar de un 2D-2D del mouse-pantalla a un 3D-2D porque la pluma se mueve en el "aire" y el clic significa "bajarla" y presionar la tableta.
Cuando los usuarios se sienten cómodos con los productos de diseño como herramientas, es porque ciertamente los encuentran fáciles de usar. ¿Podría decirse que esa facilidad es porque existe una "analogía" de aprendizaje previo con otros productos o herramientas? Sino, ¿por qué la metáfora sigue siendo reina en el diseño de las interfaces de usuario?
Una conjetura rápida es afirmar que el resultado que tienen los infantes del contacto con la tecnología durante su etapa de aprendizaje, derivarán en un cúmulo de estructuras mentales que los prepararán para aprender a usar nuevas herramientas tecnológicas en su futuro, todo a través una constante propagación de "analogías".
Aunque los usuarios no quieran, así como pasa el tiempo, la tecnología va cambiando. Sin embargo, el re-adaptarse a nuevas interfaces quizá fuerce a los usuarios a aceptar estructuras mentales y/o esfuerzos físicos muy extraños para ellos, y aunque al final podría ser que acaben aprendiendo a usar la herramienta tecnológica, la perspectiva no será igual a alguien que aprendió con paradigmas más recientes. Al final, es un ciclo que continúa y continúa, resultando curioso que algunos de los problemas que resuelven la ingeniería y el diseño prácticamente son los mismos.