Archivo para la categoría ‘Reflexión’

Experiencias personales en el rediseño de logotipos

Escrito por Tzek el 24/07/08
Clasificado en: Diseño Gráfico, Profesión, Reflexión, Tertulias

Como parte del branding está un constante refrescamiento de la identidad, “cambiar” el “logo” para que no pierda vigencia, de forma que al aplicar la marca se cree todo un concepto invasor que permanezca en el imaginario colectivo de las personas.

Recientemente existen dos casos que me han llamado la atención: Xerox y Walmart. Ambas empresas han apostado para un re-diseño “brandeable”.

Ah… rediseñar un logo; se oye sencillo. Sin embargo, estoy casi seguro que todos, habiéndolo hecho o no, pensamos en “el cambio” como el principal obstáculo. Quizá sea un poquito más complejo. Estas son tres experiencias donde me he dado de topes con la pared.

Parece que en la lucha por el rediseño o replantamiento de la identidad, el “logo” es el estandarte; pero como diseñador, se necesitan otras herramientas para ganar “la batalla” cuando uno se quiere dar entrada con la nueva idea visual.

El caso Abric

La mueblería Abric fue una muy buena escuela para mi, agradezco mucho que me dieran la oportunidad de trabajar en diseño publicitario y comunicación visual de marca. Y hablando de esta última, pues cuando venía la decisión de considerar un posible rediseño de identidad, fue ahí donde tuve un mega-choque-contra-la-pared.

La situación fue presentar ante el consejo de esta empresa cuál podría ser la nueva identidad. Tenía un cañón y llevé la laptop. Intenté presentar tres propuestas (por cuestiones técnicas no pude hacerlo bien).

Admito que tenía mi favorita. La idea era un poco más de feminidad cuasi-modernista (tipografía) pero con un toque de juventud y dinamismo (en colores y forma de símbolo). Como decimos en México, al final no pegó.

Qué noté:

  • Identifica quién influye en las decisiones reales. Me fue bien, y aunque gustaron las propuestas, no tuve una estrategia para “venderme” ante la persona quien se iba a responsabilizar por tomar la decisión de seleccionar la marca. No me refiero a aplicar el discurso persuasivo así maquiavélico, sino saber “qué quería” y enfocar mis esfuerzos a demostrar que podía quizá satisfacer sus necesidades.
  • Pon el logo en contexto. Eso lo había aprendido de Ideograma y en esa ocasión decidí aplicarlo mostrando una “hoja membretada” y una muestra de la “tarjeta de presentación”. Ok, va. Sin embargo, algo que ahora re-aprendí de Ideograma al volver a tomar un taller con ellos, me terminé de convencer que no es suficiente. La marca, mostrada en un fotografía o dentro de un buen render, tiene más impacto que mostrar un cuasi-original de la hoja o la tarjeta en vectores.
  • No depender de la tecnología/plan de contingencia. Yo me sentía seguro de haber repasado mi PDF/presentación. Sin embargo, al calentarse el cañón de la sala de juntas, lo cuál tuvo por consecuencia que no sirviera. No supe manejar la situación: ahí me ven con la laptop entre las manos y con el dedo explicando. Nefasto. Fallé definitivamente al no llevar al menos dummies y/o mínimo una lámina que muestre a la marca en contexto. No creo que sea así en todos los casos, pero si no sabes cuáles son las condiciones técnicas pero ciertamente sabes que presentarás ante un grupo, parece que no está de más tener el “as” bajo la manga para manejar al grupo y como apoyo en el proceso de venta.

El caso CIRIA

El problema del CIRIA como marca está en expandir el concepto de biblioteca a algo más complejo dentro comunidad universitaria en la UDLAP. Cuando entré a trabajar en este lugar, ya tenía una identidad visual. Ahí me ven queriendo “dejar mi marca” para hacer notar mi entrada: decidí proponer una identidad visual nueva pero que a la vez se resguardara bajo la identidad visual de la universidad a la que pertenece el CIRIA.

La idea era presentar un símbolo más abstracto y fácilmente aplicable, como en playeras bordadas, pines, y otro tipo de souvenirs. Decidí mostrar a quién era mi jefe, de ese entonces, un documento PDF con un análisis de por qué manejar una identidad visual homogénea junto con la propuesta mía. No pasó tampoco. Claro que no fue para nada en mal plan, pero el argumento básico fue que un cambio brusco en la identidad visual no sería conveniente. 

Que noté:

  • Averiguar más sobre la historia de la identidad ya puesta. En breve, alguien me comentó que según parece mi ex-jefe participó en la creación del concepto visual. Eso definitivamente influye (como verán, volví a hacerlo mal en el siguiente caso). Es como llegar y destruir lo que otros han edificado y se sienten orgullosos.
  • Más vale maña que fuerza. A diferencia de Abric, la decisión no fue grupal. Aunque la negociación fue con la persona de influencia, quizá hubiera sido provechoso realizar una presentación no sólo ante mi ex-jefe, sino ante los demás jefes y/o subdirectores; la cual sin comprometer los intereses de nadie, hubiera llegado a más personas aunque al final el resultado hubiera sido el mismo. Pero quien sabe, quizá la pluralidad hubiera influenciado la decisión a favor de la nueva propuesta.
  • Saber si hay que parar o cuándo hacerlo. En este caso, al final fue una adecuación visual-institucional del imagotipo del CIRIA con el de la UDLAP. Prácticamente nadie notó el cambio y sí me dio una base con la que me sentía a gusto para continuar trabajando.
  • Darle la vuelta a la tortilla, de un lado el logo, del otro el concepto envolvente. Decidí tomar lo que me convenía de la idea de un sistema visual e irlo moldeando con el tiempo. Esto fue porque si el cambio en el logo no es tan notable, entonces mientras éste “no se mueva”, tengo la libertad de experimentar visualmente. Ahora este sistema ya está más o menos estable, derivando en un concepto envolvente para una identidad visual potencialmente reconocible más allá del logo. 

El caso Amigos

Amigos es una sociedad de instituciones mexicanas para la colaboración interbibliotecaria. De nuevo, ese mal complejo de ego-loguitis salió a flote con la propuesta de un logo según yo más corporativo y que de alguna manera fuera más “explotable” (pensando en usar formas derivadas del símbolo como caracterizadores gráficos para las aplicaciones de la marca).

Que no aprendí:

  • Averiguar sobre la historia del logo actual. Mismo que en lo anterior (aquí va un auto-castigo :s). 
  • No comprender que el complejo de “dejar marca” no es bueno. No hay mucho que decir sino que uno la puede cagar regar fácilmente por este complejo. Por cierto, no conocía este término hasta que una vez escuché a unos colegas “comentando” sobre otro diseñador y que éste había dejado su marca.

Qué noté:

  • No bajar de cuarta a primera cuando uno ya está en autopista. Mi propuesta no tiene algo evidente: el cambio con respecto al tiempo. Hacer ese tipo de osadías no te ayuda para nada; me da el feeling que este factor de “dinamismo” es definitivamente una las razones que influye en los “Amigos” para que sigan queriendo su logo tal cual. No les importa el tratamiento tipográfico o que las “brushes” hagan que logo sea poco funcional a la hora de aplicarlo ( por ejemplo, en bordados o vinilo cortado), quieren su logo porque es parte de su historia.
  • Ver cómo llegarle a los interesados. Los Amigos al ser directores de centros de información y bibliotecas, por lo que he notado, poseen un perfil de persona que le interesa tener información bien referenciada para la toma de decisiones. Por otro lado, circunstancialmente estoy tras bambalinas en este caso y no tengo forma de comunicarme directamente con ellos. Algo que no he intentado, y admito que está muy mal, es preparar algo bien fundamentado que pueda “bajita la mano” distribuir entre ellos, lo cual me de entrada para una futura discusión de cómo mejorar y por qué refrescar la marca “Amigos”.

En conclusión.

  • Tengo que admitir que he fallado o tropezado con la misma piedra dos veces. Ahí no vale lametarse.
  • No dejar de analizar al cliente. Por ejemplo, el caso final del CIRIA: de verdad el cambio fue prácticamente imperceptible. Una vez escuché de un gran diseñador-empresario que si después del rediseño el cambio es mínimo, entonces para qué rediseñar (tomando como ejemplo el cambio hecho para el almacén Suburbia). 
    • Las situaciones que aquí planteo tiene la peculiaridad de que las consecuencias monetarias del manejo/cambio de la marca son prácticamente despreciables, a diferencia del Walmart, donde un cambio puede, quizá no hundirte, pero hacerte trabajar enormemente en la colocación de la nueva identidad en caso de que la primera impresión hacia ésta sea muy negativa. Todo un tema de discusión.
  • Inducir, sensibilizar y de paso educar al cliente. Quizá algunos piensen que no es nuestra chamba educar visualmente al cliente, pero si un “ligero” cambio en el logo actual te da entrada a moverle a todo el concepto de la identidad y llevarte de la mano al cliente en esa progresión, pues ¡adelante! ¿no creen? 

Reflexión sobre estándares por Sosa

Escrito por Tzek el 16/07/08
Clasificado en: Desde la web, Diseño de Interacción, Diseño de Interfaces, Diseño y Sociedad, HCI, Reflexión, Tecnología, Tertulias

Aunque el post que recién escribió Armando Sosa se llama “Cuando los estándares nos alcancen“, en sí puede tomarse como una reflexión, aunque personal, sobre la interacción, servicios y tecnología que tenemos hoy y sus implicaciones en el mañana. 

Muy ameno, espero puedan darse una vuelta para leerlo.

Por cierto, Sosa estará en un congreso llamado Mexico Web 2.0, donde vienen autoridades-practicantes del desarrollo web, estándares y servicios 2.0. 

Reflexión iPhonesca rápida

Escrito por Tzek el 08/07/08
Clasificado en: Desde la web, Diseño Gráfico, Diseño Web, Publicidad y MKT, Reflexión, Tecnología, Tertulias

Actualización a 13 de julio:

Sí fui a un CAC Telcel en Puebla este viernes 11 de julio. Ya estando ahí, no había magia, como en las fotos vistas de Internet, sino una aburrida cola para mucha gente que estaba ahí viendo sus cosas y problemas con respecto a sus celulares. Al final decidí no esperar tanto porque sí dude en pedir informes sobre la contratación porque 24 meses, ya no me llamaban la atención. Me salí de la cola y sinceramente, ya no me dieron ganas de saber más sobre el iPhone ese día.

Plan 1 de renta mensual del iPhone con Telcel en México:

  • $459 pesos (USD 45 aproximadamente).
  • 100 MB incluidos.

Redondeando a 500 pesos…

  • Si me gasto por codo (ávaro) $50 al 2×1 en el cine, lo más barato, entonces mi renta mensual equivale a ir 10 veces al cine acompañado y echarme casi 20 horas de diversión y unos minutos extras de charla con colegas y cuates.
  • Si fuera como en gringolandia (EE.UU.) donde en lugares como starbucks puedo conectarme al iTune store y bajar mis canciones de 10 pesos aproximadamente, cada canción de 4 megas me limitaría a bajar en teoría 25 canciones, pero la neta entre “yu-tube”, “mai-espeis” o qué se yo… digamos que me reservo 5 megas, muy austeramente hablando. El valor promedio de un CD con 15 canciones en México es de 160 pesos (15.5 USD aproximadamente).
  • Con 500 pesos compro no se cuantos chocolates-centenarios (de esos que parecen monedas de oro) y puedo tirarlos en el piso, hacer “angelitos” y sentirme “Mc Pato” un rato.
  • Esos 500 pesos equivalen a un 70% de moverme en taxi en la ciudad de Puebla.
  • Una buena cena, para una ocasión especial, en un lugar tranquilo, no muy “shic” o “naiz”, llega a 500 pesos. Para dos personas, como dije, algo tranquilo, sobretodo en consumir bebidas alcohólicas.
  • 500 pesos representa 1/5 de la tarifa básica de la mensualidad de un carro. Interesante perspectiva, si en el futuro he de tener 5 iPhones en tarifa básica y ando en camión, entonces definitivamente algo estaré haciendo mal.
  • No con 500 pesos, pero sí con 2 cargas de a 200 pesos máximo al mes, le pongo crédito a mi celular y me los acabo de volada… ¿será un gancho la tarifa 1 del iPhone para compulsivos como yo?
¿Será buena idea contratar aunque sea el plan 1 de renta mensual del iPhone?
PD. El de 800 pesos mensual, definitivamente no. No soy tan “gadyetero”…

La frontera diseño-ingeniería por Norberto Chaves

Escrito por Tzek el 07/07/08
Clasificado en: Desde la web, Diseño y Sociedad, Profesión, Reflexión, Tertulias

Esta semana en Foro Alfa, Norberto Chaves ha respondido a una lectora sobre cuál y dónde está la diferencia entre ingeniería y diseño. En lo particular es un tema que me cautiva porque parte de mi formación ha sido con ingenieros (mecánicos, civiles, industriales y de cómputo) así como licenciados en ciencias (cómputo, matemáticas, física, actuaría). En una revisión rápida al artículo de Chaves, noto que primero plantea 10 puntos para definir al diseño y su frontera con otras disciplinas; los siguientes 10 puntos son en sí la respuesta a la pregunta realizada por la lectora.

Con respecto a los 10 primeros puntos: honestamente, al hacer la lectura rápidamente, me dejaron más confundido; a mi juicio, me parecen turbios y me han nublado más sobre qué es el diseño que como un punto de partida claro para saber hasta dónde llega su frontera. Ya se, ya se… Creo que la mayoría definitivamente respetamos a Norberto Chaves como una autoridad diseñística, sí lo es, simplemente me perdí.

Entonces comencé a leer sobre los otros 10 puntos: la respuesta. No puedo evitar entonces comentar algo al respecto mientras voy leyendo. Se que puedo decir uno que otro disparate, pero así como pasa con el futbol, la religión y la política, este tema, insisto, me llama mucho la atención.

Sobre algunos puntos escritos por Chaves:

12. Según la primera acepción —la más abarcadora— toda tarea de prefiguración es diseño: un ingeniero que proyecta un puente diseña.

13.Según la segunda acepción, el proyecto del mismo puente sólo adquiriría el carácter de diseño cuando se defina la forma del puente desde los puntos de vista simbólico y/o estético y no meramente constructivo y funcional.

Esto hizo que escribiera el post, de hecho. Sin entender bien sobre la segunda acepción, me ha tocado ver que fuera de lo simbólico y/o estético hay un fuerte trabajo de diseño. Para mi, un contraejemplo a lo escrito por Chaves, me recuerda al trabajo que hacían algunos de mis compañeros, donde sin tener la “forma final” del puente, se la pasaban diseñando métodos que indicaban puntos de presión internos (bajo una forma base) dada cierta configuración en dicho modelo (que representaría algunas características de los materiales y manera de construirlo). 

Para mi, ese proceso cognitivo es diseñar. Quizá la gente mencionaría un “proceso de ingeniería”, pero al punto que quiero llegar es que dentro de la ingeniería misma existen fases en las cuales se diseña, y que éstas son cruciales para el proyecto (como la construcción del puente en este caso) y más aún, no tienen que ver con lo simbólico o estético.

15. En algunos casos, el diseñador (según la acepción 2) resuelve plenamente el aspecto técnico; pués este tiene un nivel de complejidad que él domina (tecnología elemental); y no requiere el auxilio de técnicos especializados.


16. En cambio, en las empresas de diseño industrial que abordan temas complejos, las áreas de «diseño» y de «ingeniería» suelen estar separadas e interactúan retroalimentándose.

El punto 16 me deja pensando. Como soy un ignorante de cómo es la formación en el diseño industrial, me quedo con la duda de cuáles serían entonces las herramientas de la tecnología elemental que deben dominarse.

Y sí me deja reflexionando, porque creo sucede en los casos en que “por no saber” no puedes explotar la creatividad. Es como ahora, un diseñador visual (involucrado con la interacción) que no sabe lo básico de programación (estructurada y/o orientada a objetos al menos) y algoritmos, cómo podría detectar problemas puede atacar.

17. El uso coloquial tiende a separar «diseño industrial» de «ingeniería»; aunque, en realidad, se trata de dos dimensiones del diseño que, por razones de especialización, están separadas, aunque deben operar íntimamente articuladas.

Me quedo con la duda de qué ingeniería se trata. Así como abusamos ocasionalmente de la palabra diseño para referirnos a todo (industrial, arquitectónico, de interiores, gráfico, de información, textil, de experiencia, de interacción y de más), en este caso se “fija” el eje del diseño industrial y se libera el de la ingeniería. Chaves al plantear el problema del puente, me evocó a un ingeniero civil, pero en cuanto al diseño ¿qué no es un arquitecto el “otro” involucrado? Y si fijo diseño industrial tengo duda si es un ingeniero mecánico, electrónico, mecatrónico (ya para atinarle), industrial o químico industrial el “otro” involucrado. 

Me da la sensación de que ahí nos perdemos muchos en cómo explotar un problema bajo un enfoque multidisciplinario o bien, formar académicamente a los diseñadores con ciertos tintes transdisciplinarios. En mi caso admito, por ejemplo, que no se cómo relacionarme con un especialista médico, de forma que al traslapar conocimiento y lenguaje (especializado) pueda hacerse algo “innovador” en diseño. Sin duda, qué interesante el trabajo del diseñador industrial para “adentrarse” y no tener una actuación pasiva.

18. Por «proyecto» no debe entenderse un croquis conjetural de la forma del producto sino al conjunto de la documentación necesaria para poder producirlo. Un «proyecto» que no tiene resuelta su «ingeniería» no es un proyecto sino un anteproyecto o planteamiento preliminar del proyecto.


19. Por lo tanto la tarea proyectual, o sea, de diseño incluye a todos los especialistas que sean necesarios para elaborar la documentación técnica indispensable para la producción material. Podemos considerar que un perspectivista, un ilustrador o un maquetista son servicios externos al diseño; pero no podemos considerar externo al diseño nada menos que a la ingeniería del producto, que determina fuertemente las características de éste.

¿Realmente el diseño incluye a todos los especialistas que son necesarios para la elaboración de la documentación técnica indispensable para la producción del material? Mmm… voy a tratar de ligarlo con el diseño industrial: supongamos que va a lanzarse un nuevo robotito casero espanta-bichos que va por la casa emitiendo señales ahuyentadoras cuando detecta vía visión-por-computadora objetos con movimiento en el piso. El diseñador industrial al menos conforma el robotito (cómo se vería y cuál sería su interfaz de usuario final), el ingeniero mecatrónico diseñaría la estructura interna (circuitos) y es posible que un ingeniero en cómputo programe el algoritmo de visión computacional. Si esta fuera una empresa grande y con estándares de calidad en ingeniería de software, existiría personal que documentaría la parte de programación una vez que se ha realizado ésta (diccionario de datos y rutinas por ejemplo), pero que definitivamente no están involucrados con el diseño del sistema computacional del robot; esto es, no fueron partícipes en el diseño “real”.

Al final, con el punto 20, según entendí, Chaves nos dice que no existe una frontera real entre el diseño y la ingeniería, y acaba comentando que:

…hasta la ingeniería más dura genera su estética.”

¿Por qué siempre parece ser que una primera asociación del diseño es con la estética? ¿Y para ti, existe una frontera del diseño con la ingeniería? 

P.D. Te invito a leer y checar los comentarios realizados en “Ingeniar vs. Diseñar”.

 

Del médico y el diseñador visual

Escrito por Tzek el 02/07/08
Clasificado en: Diseño y Sociedad, Profesión, Reflexión, Uncategorized

La figura del médico (entre otras profesiones), según he notado, tiene una gran presencia social en México, a priori se considera una figura de respeto y con autoridad (en “curarte” claro). En contraste, el diseñador visual se ve como una figura “difusa”, sin quedar claro el por qué de su autoridad profesional. Sabemos que en la comunidad diseñística existe la constante incomodidad del pago: la mayoría de los diseñadores visuales no reciben un pago ad hoc a lo que saben y/o hacen. Por otro lado, la realidad es que hay toda clase de médicos y toda clase de diseñadores, los hay “buenos”, “malos”, “ventajistas”, “altruistas” y “ocupados al final en otra cosa”. Aunque no es equiparable comparar un médico con un diseñador, resulta “chistoso” el cómo se dan algunas etapas de trabajo similares:

El brief.

Tanto el médico como el diseñador necesitan un brief de donde partir. El médico te va preguntando y preguntando y de toda una nube de conocimiento, va acotando las posibilidades hasta tener algo concreto para elaborar un diagnóstico. El diseñador, en cambio, tiene más problemas para “sacarle la sopa” a su cliente y es más, si fue mucha o poca, tiene que inferir y extrapolar (ideas y conceptos a través de su creatividad) hasta elaborar un diagnóstico.

La consulta.

Me ha pasado que con el médico, una vez que le has contado casi tu vida para que sepa que tienes, tiene toda la autoridad del mundo para decirte que estás mal. Creo que nunca me topado con un médico que te diga “vamos, que es cosa de nada”. Últimamente me ha tocado escuchar hasta de qué me voy a morir… jum.

El diseñador, visual en este caso porque desconozco cómo sería para industrial, arquitectura y demás, una vez escuchado al cliente, éste sigue teniendo la última palabra porque es “más experto que el experto”. No importa que hayas tomado una carrera universitaria, que leas mucho en tus tiempos libres o que estés constantemente practicando y actualizándote… las ideas del cliente muchas veces son tan “claras” que simplemente el diseñador no puede imponer su autoridad profesional. Claro que esto aplica en los casos dónde el cliente expresa “cuál es su malestar diseñístico” pero te “impone” algo que sabes que no va a resolverlo aunque él crea que sí.

Es verdad que todos la “regamos”; es parte de nuestra experiencia auto-formativa como profesionistas, sin embargo, parece que resulta más complicado que un diseñador la “riegue” por si solo a diferencia de un médico; el paciente no interviene, una vez “soltado el brief”, en la decisión sobre qué se va hacer con el problema.

La medicina. 

Me encanta cuando los médicos comienzan entonces a decirte el nombre de las medicinas a partir de su composición química, pero no te dicen el por qué de su elección o si existe alguna alternativa; tu como paciente, pones cara de “ajá” o reafirmas que has entendido cuál medicina es para qué. Si se trata de diseño visual, el cliente no pone cara de “ajá” sino es bien probable que ponga cara de ”mira es así”.

Cuando nos medican, asumimos que lo que tomamos será la solución óptima para curarnos, pero cuando se diseña el producto visual, éste ya fue “regateado”, “modificado” o “adulterado” probablemente por cliente, y ni siquiera por los usuarios finales del producto mismo. 

La especialización.

Un médico si se especializa, gana más. El diseñador, cuando se especializa es porque siente, cree o piensa que está perdiendo “el plus” que dará valía a su cobro por hora o por proyecto. El retorno de la inversión para la especialización de un diseñador, ya sea un posgrado, cursos, comprar equipo o software nuevo, no resulta tan evidente como sucede con la mayoría de los médicos especialistas.

La segunda opinión.

Al tener una enfermedad, se puede buscar más una opinión para asegurarnos de que no esté mal el diagnóstico y mucho menos la receta asociada. Curiosamente, esta decisión parece estar relacionada con el presupuesto que se tiene para pedir segundas opiniones; aunque si se tiene, no se duda en invertirlo.

En cambio, para el diseño visual, las segundas opiniones, en el grueso de los clientes, muy probablemente tengan que ver con el precio/costo del proyecto, aún teniendo el presupuesto para hacer algo en forma. Esto deriva muchas veces en aceptar “medicinas genéricas” o “placebos” (visuales), que cuasi-satisfacen en el momento el problema, pero que no dejan nada en el cliente al final.

 

Quizá en la mayoría de las veces el diseño visual no implique salvar vidas como sucede con los médicos. El comparar estas fases para mi tiene que ver con lo curioso que resulta el por qué y cómo aceptamos ciertas autoridades sociales.

Un problema del diseño visual es que no existe una cultura del diseño en general, ni en los diseñadores mismos…Duro pero es verdad. El médico salva vidas, pero qué hace realmente el diseñador (visual, industrial, arquitectónico, de interiores, y demás) es algo que no está “bien escrito” en el imaginario colectivo. Quizá eso influya (obviamente tan sólo en una parte) en el pago de los servicios. 

Sería interesante preguntar a nuestros padres: ¿Qué te hubiera gustado que sea? ¿diseñador o médico? Claro que se puede sustituir médico por abogado, administrador o político. Pero ese… es otro post. :)

Saludos.

Dominios, subdominios y usuarios

Escrito por Tzek el 16/06/08
Clasificado en: Diseño Web, Diseño y Sociedad, Reflexión, Tertulias

Es claro que existen ciertos tipos de usuarios en la web, según su nivel de experiencia en navegación. Cuando diseñamos para la Web, pensamos mucho “si el usuario principiante hace X, entonces pasará Y”, o “si el usuario avanzado se encuentra en U, entonces podrá irse a V”. Por otro lado una de las premisas del web es nunca asumir que el usuario llegará por tu home o index. Creo que el Google ha hecho esta idea más verdadera que nunca. 

Quiero enfocarme en una situación real en cuanto a los subdominios, pero pero primero un comentario breve con respecto a la selección de dominios: sí es importante cómo “llamar” a nuestra página

El caso de www.tzek-design.com es un ejemplo de lo que no debe hacerse. El guión y el manejo de una palabra en inglés, complica las cosas. Ya sé, ya sé… consecuencias de una decisión rápida y no bien pensada. No lo intenten en sus casas si desean tráfico.

La importancia de seleccionar un buen dominio para la WWW y sus subdominios

Regresando a lo del subdominio y los usuarios. Algo que se nos pasa es pensar que los usuarios, ya sean novatos o expertos, sabrán introducir la URL correctamente en la barra del navegador. Falso; existen usuarios que pueden tener un nivel “decente” de navegación (browsing/surfing) pero no necesariamente se han preocupado por estas cuestiones del dominio.

Una diferencia clara entre uno y otro es la palabra “www”. Por ejemplo http://www.yomero.com/blog puede publicitarse (en banners, impresos, anuncios, etc.) como http://blog.yomero.com o bien, solamente blog.yomero.com.

Alguien experto toma rápidamente blog.yomero.com, pero un usuario que no se fija en esas cosas sí pone www.blog.yomero.com o bien, http://www.blog.yomero.com, y no siempre tenemos prevista esta situación.

Mi experimento rápido como usuario notavo es tomar los blogs que están en mi blogroll y testearlos….

  1. http://www.blog.duopixel.com - Funciona. Aunque se ve muy extraño.
  2. http://www.alquimistas.evilnolo.com - Funciona. Y es más, le quita el “www”, lo cual, si el usuario se fija, va mostrándole como teclear el nombre “correcto” para la próxima.
  3. http://www.letritas.blogspot.com - Funciona. Igual se ve extraño.
  4. http://www.usolab.com/wl - Excepción. A ellos los pongo ahorita porque ponen “wl” en vez de “blog”. ¿Será “wl” por “web-log”? Justo comentando sobre la selección de nombres para los dominios y subdominios. Por cierto, no funciona con wl.usolab.com.
  5. http://www.blog.armandososa.com - Funciona. Es el caso contrario de los alquimistas; aquí aparece el “www” por defecto y si lo pones sin el “www”, te lo pone en seguida. ¿Por qué habrá tomado esa decisión Armando Sosa?
  6. http://clear.aiga.org - Funciona. Muy bien, de hecho. La liga original que tengo es http://www.aiga.org/content.cfm/clear, por lo que definitivamente emplearía la primera para hacer diseño gráfico.
Parecerá tonto, pero cuando pasas una “dirección con subdominio”, la gente puede perder porque no les jala cuando ponen el “www” acostumbrado. Además, si eres encargado de realizar campañas (impresas) donde tengas este tipo de URLs, es mejor poner “http:// con todo lo demás”. Más vale prevenir “conducir bien al usuario”, que lamentar.

Diseño de carteles institucionales

Escrito por Tzek el 13/06/08
Clasificado en: Diseño Gráfico, Diseño de Información, Profesión, Publicidad y MKT, Reflexión

Los carteles siempre me han llamado la atención, aunque admito que cuestionaba su efectividad comunicativa. Chistosamente, desde hace más de un año que llegué al CIRIA (donde trabajo), he realizado muchos anuncios impresos en forma de “cartel” (o algo que se le parezca). Soy un neófito en esto del diseño de carteles, pero he descubierto que del “lado del diseñador” es una experiencia interesante: tanto te puede hacer sentir satisfecho, como puede llegar a frustrarte muy rápido. Escribo entonces, dos reflexiones al respecto.

El sabor visual institucional.

Cuando entré a trabajar, la identidad de la UDLAP había cambiado y con ella venían muchas normas gráficas que demostraban la influencia de Germán Montalvo, reconocido cartelista y artista gráfico mexicano. Ahí fue cuando “volteé” mi mirada hacia los carteles y sobre todo, como proceso de diseño.

Hay dos cosas que empezaron a mover mis engranes mohosos… la primera vez vi un cartel para una revista institucional cuya “ilustración” era la fotografía de una piedra que tenía atada plumas (bolígrafos) y lápices a una piedra… yo y mi cara de “what” en ese momento. El segundo ejemplo fue el cartel para un congreso de comunicación; la foto, un grano de maíz “palomero” con unos audífonos… ya iba captando: la metáfora iba a ser parte de la marca visual de la universidad.

De verdad que imitar no es copiar y que también es una buena forma de aprender. Y así fui haciendo mis pininos tanto en incorporar/explotar una identidad y sabor visual ya existentes, así como en esto de asociar ideas para ilustrar un concepto.

Checklist para ser congruente con el sabor visual durante el diseño de un cartel institucional.

a) Identificar al menos las tres directrices basicas:

  • Tipografía
    • ¿Hay una tipografía oficial?
    • ¿Hay más de una?
    • ¿Cómo se maneja la jerarquía de información con la tipografía?
    • ¿Cuándo usar light, bold o regular? ¿Cuándo usar una familia u otra?
    • ¿Se usa la tipografía como elemento decorativo también? ¿En que casos? ¿De que manera?
  • Fotografía/Ilustración
    • ¿Cómo se compone?
    • ¿Tiene algún trasfondo su composición? ¿Tiene un fin meramente estético?
    • ¿Por qué tienen que ser así las imágenes? ¿Qué buscan transmitir? ¿Son para emocionar o causar algo dentro los espectadores?
    • ¿Cómo se integra con la tipografía?
    • ¿Cómo influye en el layout?
  • Color
    • ¿Cuáles y cómo usar los colores institucionales?
    • ¿Hay una paleta institucional para toda la producción gráfica? Y si no la hay, ¿es claro cuál es el camino a seguir para tomar decisiones aisladas? (lo mismo puede decirse de los gráficos o ilustraciones).
    • ¿Cómo se aplica en los textos decorativos e informativos?
    • ¿Cómo se aplica en las imágenes?
    • ¿Existen funciones específicas del color dentro de la institución? ¿En qué casos y por qué?

b) El discurso institucional

  • ¿Qué se dice? 
  • ¿Cómo se dice? ¿Con qué tono?
  • ¿Con qué palabras?

c) La producción gráfica aislada

  • ¿Qué hace el departamento jefe de diseño?
  • ¿Qué hacen otros departamentos de la institución?
  • ¿Cómo es el ambiente físico?

En el caso de la UDLAP, hasta el momento, el sabor institucional involucra el manejo tipográfico de Helvetica Neue, Bauer Bodoni y colores sólidos. En cuanto a la parte de las ilustraciones, el manejo de la metáfora continúa, aunque no estoy seguro si seguiremos en esa línea compleja-rebuscada-metafórica ahora que Montalvo ya no dirige el departamento de diseño en la universidad. Sin duda, este tipo de cartel es toda una “escuela”. Lo que me ha enseñado es que

  1. En el diseño de carteles también se aplica lo de “simple no significa sin sustento”.
  2. Un buen cartel tiene que ver con la asociación de ideas aparentemente disjuntas al concepto que se va a comunicar. 
  3. Eso sí. Al hacer lo anterior uno puede divertirse mucho, o bien, frustrarse por no conseguir este “enlace”.

El concepto-concepto en el diseño de carteles

Justo por la oportunidad de experimentar haciendo carteles, creo que diseñar un cartel no es decorar, es comunicar una idea. Efectivamente un cartel te puede sorprender, emocionar, incomodar, apaciguar o deleitar. A esto lo llamo tener concepto-concepto.

El primer concepto del concepto-concepto tiene que ver con tomar el mensaje, la información, y entonces realizar esta asociación con ideas aparentemente ajenas. Cuando se logra la conexión, el mensaje se transforma. Un ejemplo de lo que podía ser el resultado, sería un cartel que causara alguna de las reacciones mencionadas. Definitivamente no es fácil.

Más o menos creo que funciona así esto de obtener el primer concepto del concepto-concepto:

  • Saber qué se tiene que decir con obviedad,
  • pensar en el contexto (quien lo va a observar, dónde, de que modo),
  • romper esa obviedad con un mensaje visual que vaya más allá del mensaje original (esto es, sorprender, emocionar, incomodar, etc.),
  • asociar ideas dispares, “alocarse”, para hacer algo “creativo” (raro, no usual, metafórico, artístico).

Y el otro concepto del concepto-concepto, es en realidad la ejecución, lo que muchos confundimos con “diseño”. Esto es, tomar el mensaje y darle unos buenos “brochazos”. Es enfocarse directamente en cosas como:

  • texturas y acabados,
  • efectos,
  • decorar bien.

Ejemplos típicos sería hacer un cartel verde para algo de ecología, manchas rojas para algo de muerte o poner una computadora para anunciar tecnología. Sin embargo, he descubierto que algunos de estos casos realmente dependen de factores externos al diseñador:

  • No hay mucho tiempo para reflexionar sobre el concepto. A veces, tienes que sacar otros pendientes que te ocupan la mente o que te absorben el tiempo para la elaboración de un concepto y bocetaje. O bien, 
  • importa más tener algo concreto, antes que tener algo que permita al diseñador experimentar.

Algo que confieso, es que según noto, es más probable que este tipo de carteles sea más fácilmente aceptado, a diferencia de llegar con algo “extraño”, lo cual es de antemano cuestionable. Sin embargo, también me ha pasado que para estos últimos, la gente está más involucrada con aportar algo.

Buscar al menos un punto medio

Entonces, si andamos medio secos en la mente, bloqueados, apurados o con el tiempo encima. ¿qué sería bueno hacer? Como dije, soy un neófito en esto de los carteles, pero más o menos he identificado que si no se puede transformar el mensaje, entonces sí hay que considerar que al menos el segundo concepto (del concepto-concepto) se conecte con el primero mediante el manejo de elementos del cartel que sí tengan bien establecido un significado dentro del contexto relacionado.

Como ejemplo, tomo una anécdota del trabajo, relacionada con un programa de evaluación de calidad en los servicios. Como siempre, había que hacerse difusión a la actividad. Por circunstancias diversas lo tenía que hacer pronto y se me atravesaban otros pendientes.

Con la ayuda de las personas que me lo encargaron, me dieron una orientación sobre qué pediría el cartel a los usuarios del CIRIA. Al final, esto quedó como

“Yo opino porque me importa”.

Si nos enfocáramos mucho en esta idea del concepto-concepto, este copy se tendría que transformar en algo así “esotérico” como una “balanza casera con un kilo de huevos encima” (chetos, como no se me ocurrió antes. plop). En este caso, la idea estuvo en determinar por qué era importante opinar y por qué participar. Una respuesta tiene que ver con la pertenencia, y esa pertenencia tiene que ver con la identidad de la universidad, y esa identidad se instancia en parte en su escudo. Así, los colores del escudo son una buena opción para reafirmar los valores intrínsecos en el cartel. La idea de opinar sí admito que es sencilla: opinar→hablar→globo de comic.

La segunda parte del concepto-concepto, la ejecución, fue emplear el color institucional de fondo en contraste con el globo para lograr el gancho visual y evidenciar que es algo interno.

Considero que fue algo sencillo pero eficiente. Me queda claro que los buenos carteles, además de comunicar, involucran otros aspectos y que no es fácil dominar el “cómo” hacerlo. Noto que la práctica es algo que te va “puliendo”, por lo que si estás interesado en diseño de carteles, entonces hay que hacer muchos :) A veces hay que ceder un poco por las circunstancias, pero si te apasiona diseñar carteles, es necesario no sólo buscar el punto medio sino también darle mucho concepto-concepto. En mi caso, definitivamente me falta mucho por recorrer y aprender.

Aprender web es como montar bicicleta

Escrito por Tzek el 07/06/08
Clasificado en: Diseño Web, Métodos y proceso de diseño, Profesión, Reflexión, Tertulias, XML/CSS

Dado el post anterior que me dejó reflexionando, sobre cómo aprender a diseñar páginas web, comento con un colega: 

No estoy seguro si comenzar un curso de diseño web deba incluir manejo de tablas. Sino empezar directo con CSS.

Es como aprender a montar bicicleta. Puedes aprender con “rueditas” o sin ellas. Al final es lo mismo, acabas sabiendo como montar bicicleta.

Nota contextual: El “pecsi” tiene que ver con la premisa de que a los diseñadores les cuesta trabajo aprender “código”… Jum. ¿Quién habrá inventado y diseminado esta idea?

Tipografía para una imagen

Escrito por Tzek el 27/05/08
Clasificado en: Diseño Gráfico, Diseño de Información, Reflexión

Muchos de los profesionales del diseño visual suelen enfocarse netamente en la construcción de imágenes para comunicar, llegando a diversos y excelentes trabajo de ilustración. Sin embargo, olvidan el poder de la tipografía como complemento y/o apoyo a sus trabajos o incluso (descartando las imágenes) como la única “forma” de transmitir el mensaje.

Al pensar “separadamente” en cuanto a tipografía e imagen (ilustración), es posible que se llegue al error de no transmitir el mensaje adecuado, viendo el producto de diseño como un todo y con un trasfondo (cultural, funcional y emocional). 

Supongamos que hemos llegado a la siguiente ilustración o imagen. La idea es anunciar la belleza interna de la mujer… muy al estilo de Dove.

¿Qué tipografía pondríamos para el copy “tus ojos, ventana a tu verdadera belleza”?

Ok, ok… no sómos tipógrafos, por lo que no podríamos empezar una tipografía desde cero. Va, no hay problema. Sin embargo es importante que al seleccionar una fuente tipográfica, analizar su anatomía, acercarnos y apreciar esos pequeños detalles en cada una de las letras. Aunque suene tan trillado, cada una de las familias tipográficas parece que sí tiene un carácter propio… ¿o no?


Monalisa de tosca belleza, sin gracia.

 


Una belleza con “gracia”, pero muy propia, algo “estirada”.

 


Ok. Te creo. Debes ser buena, pero busco algo más kinky
.

 

Te gusta Hello Kitty, ¿verdad?

 


¡Deja de verme así! Me asustas…

Por cierto ¿de qué era el cartel?… Aaaah sí… Dove. Mmmm… ¿buen diseño o mal diseño? 

Levantarse temprano entre semana

Escrito por Tzek el 20/05/08
Clasificado en: Profesión, Reflexión, Tertulias

Ya sea la escuela o el trabajo, siempre existe ese pequeñito enooorme problemalevantarse.

Es cuasi-regla que los diseñadores estudiantes vivan desvelados y haciendo sus trabajos por horas, en la noche, cuando no son molestados y la creatividad viene con fuerza dados las 2 horas antes del deadline. Pero si se trata de ir a la universidad en las primeras horas o más aún, si ya egresaste y tienes que ir a chambear, no hay cosa mas tortuosa que levantarse temprano… algunos lo aceptan con estoicismo, que más bien me parece resignación, y otros tienden a creer que se adaptan.

Enfocándome más en la cuestión de los que chambean, como es mi caso y sin importar si son diseñadores o no, he llegado a pensar que la razón por la que cuesta tanto trabajo levantarse es porque en tu cabeza ¡ya estás haciendo la chamba del día!

Cuando tienes pendientes parece haber de dos sopas: te levantas como robot o simplemente no quieres levantarte. Lo que sí es cierto, es que tu cerebro casi casi ya armó un checklist y hasta estás pensando en qué decisiones tomar… lo triste es que cuando llegas a la oficina, ese plan maestro ya se esfumó, tienes un agotamiento mental y te sientes sacado de onda sabiendo lo que tienes que hacer y te imaginas como debe acabar, pero ya racionalizaste el proceso del cómo. Ya diseñaste tu día*.

* Claro que la ejecución es otra cosa.

Entonces, descansar bien, como su nombre lo indica es llegar a la cama bien cansado, pero también bien distraído… ver Smallville o una sitcom, salir por el café o incluso echar una chela tranquilamente con los cuates puede ser un buen método. Lo que funcione para dejar la chamba, en la chamba.

¿Alguna sugerencia?