Escaping Flatland
| Clasificado en: | Diseño y Matemáticas, Reflexión |
Cuando estudiaba en la Facultad de Matemáticas, una maestra con la que platicaba me comentó de su creencia en Dios como aquel ser que se encuentra más allá de nuestra tercera dimensión. Posterior a la charla, también creía que esta idea de lo más factible y explicaría la cualidad infinita de Dios. Después en la biblioteca encontré una revista científica donde un artículo tenía por título “Dios es infinito pero no extenso”; claro, no pude entender nada de lo que ahí decían pero el título me dejó pensando…
Avanzados algunos semestres, cuando tomé mi curso de gráficas por computadora, volvió a salir el tema a colación con la apertura del curso con la famosa historia de Flatland. Esta historia sin duda es muy conocida, al menos cualquier versión distorcionada de ella, entre la gente que estudia ciencias o en particular algo relacionado con matemáticas. De hecho, creo que fue cuando estudié en el CIMAT cuando mi profesor de geometría computacional nos puso el maravillos ejemplo de que Hulk era un ser tetradimensional que tenía una proyección en nuestro espacio, y cuya metarmofosis no era otra cosa que ver los cambios proyectivos de él con respecto al tiempmo. Una idea sumamente deliciosa y emocionante… claro! es trivial, ¿no es así?
Comenzar a hablar de Edward Tufte en mi clase de esquemática ha hecho que vuelva a girar la cabeza hacia esta historia. Ahora como diseñador de información, entiendo la importancia de la visualización como forma comunicativa en la explicación de fenónemos, pero como individuo, creo más que nunca que Dios tiene su existencia dimensionalmente transversal a la nuestra y que quda fuera de cualquier caracterización que yo pueda otorgarle… Que más puede decir un ente tridimensional como yo sobre la sensación de “vivir” más allá del límite (porque creo en la unicidad del infinito tridimensional) de mi “spaceland”.