Sustitución de recuerdos
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En 2007, mi primer post en este blog trató sobre cómo la tecnología, en particular la telefonía móvil, había modificado la forma en la que se recolectaban y compartían recuerdos. Hoy, 202 posts después, veo pasar el recorrido de un grupo de primaria dentro de las instalaciones de la biblioteca de la universidad. De nuevo hubo algo que me pareció genial: una niña con un celular en la mano estaba filmando todo el recorrido.
Lo primero que comenté con una colega al ver la escena fue lo siguiente: "En mis tiempos dibujábamos para hacer un recuerdo". De ahí, mi colega también me había comentado sobre una situación similar que presenció a nivel universitario, donde una forma práctica de no olvidar que se estaba haciendo en el aula era tomarle una foto al ejercicio (aunque no era de teléfono celular).
Lo que me dejó pensando está situación de alguna forma está relacionado con el post de los escenarios: cambiar de algo escrito a video. En su momento, me cuestioné sobre los dichos recurrentes de la lectura y la imaginación. Ya saben, que leer implica desarrollar la imaginación.
El caso de esta niña podría confirmarme que quizá no es necesario "esforzar" o "sobrecargar" la mente si basta con apretar un par de botones para volver a "ver" el recorrido con casi los mismos colores que percibirían sus ojos (y digo percibirían porque ella estaba más atenta al display del celular) y la descripción de los espacios con la voz del mismo guía.
Claro, esto es algo que viene desde la proliferación de las cámaras de video portátiles. Sin embargo, con el avance tecnológico y la reducción de los componentes en los aparatos de telefonía móvil, grabar video ha sido más asequible.
Lo que me dejó pensando esta escena, y con temor a sonar algo old fashion, es si ella se dará cuenta que efectivamente los colores registrados por su cámara no son los colores reales de las cosas, si entiende cómo se siente la tela de los muebles o la textura de las paredes, si habrá notado como el tragaluz va dando matices en el techo o si habrá puesto atención en el olor a madera de los estantes con libros.
Aunque estoy de acuerdo con la tecnología para extender las actividades de generaciones pasadas o proponer nuevas formas de hacer las cosas, me preocupa también que al parecer lo único relevante es producir y compartir el recuerdo en un medio (en este caso video), dejando a un lado la impregnación del entorno al vivir la experiencia.
Muchos videos en youtube, muchas formas de repetir ese instante; pero algo me dice que cuando sonreímos es por "el todo" y no sólo por lo que entró a través de la vista.