Elementos en un discurso de venta

Escrito por Tzek el 30/09/08
Clasificado en: Profesión, Reflexión, Tertulias

Todo profesionista necesita venderse, sin embargo creo que fuera de las carreras de negocios, administración y mercadotecnia, no hay un curso que te diga cómo y qué debes decir para vender un producto o servicio, y más aún, para venderte como profesionista. Recientemente he estado en dos eventos en los que querían venderme algo, en realidad una idea. El primero era sobre disfrutar unas vacaciones en la hermosa Riviera Maya (traducción: comprar un tiempo compartido) y el segundo se trató sobre ganar dinero al involucrarme en la venta de suplementos alimenticios (traducción: red de ventas por multinivel). Yo no me considero un vendedor nato y ambas situaciones fueron lecciones de la “vida real” en la “vida real” y aunque podrían no ser el mejor ejemplo, me quedé con la impresión de que existen patrones en el discurso de venta. Este post es sobre algunos aspectos que observé en dichas situaciones:

  • La cordialidad y la educación son el punto de inicio. Saludar (decir hola y/o buenos días, tardes o noches) con una sonrisa equivale a darle vuelta al picaporte de la mente y corazón del cliente.
  • Es importante establecer rápidamente un nivel de confianza. Al demostrar educación y cordialidad, se emite el mensaje de “creo que puedo confiar, vamos a escucharlo”. De aquí se puede medir en qué “nivel” de familiaridad podemos quedar (vendedor: usted, me dice que es ingeniero. — cliente: por favor, llámeme Pepe. Con confianza…). 
  • Los nombres son importantes. Es importante aprenderse el nombre de las personas, y si la memoria falla, es mejor verse “medio mal” una sola vez anotando los nombres cuando son muchos.
  • Para vender hay que incrustar eslabones intermedios en el discurso. Estos eslabones consisten en anécdotas, comparación de situaciones y demostraciones rápidas de los beneficios (importante que sean tanto económicos como aspiracionales) en los cuales hay que involucrar a los presentes. 
  • Señalar constantemente el tiempo y “moverse” en él. Siempre hay que contextualizar la realidad de los presentes, esto es, el ahora: dónde están, qué tienen, cómo se encuentran. Después, durante los eslabones del discurso, es necesario estarse moviendo en el tiempo, señalando situaciones buenas y malas del pasado y forzar a los clientes a imaginarse un buen futuro.
  • Tomar el papel de policía bueno. Así como el policía bueno vs. el policía malo durante una confesión en una película, el nivel de confianza involucra hacerte cómplice de los presentes. Por ejemplo, usar un tono de voz “bajito” para “revelar” secretos o beneficios (que te pondrían en riesgo como vendedor).
  • Apelar a la inteligencia. Los presentes tienen que llegar a la conclusión de que serán iguales o más listos que el vendedor al aprovechar la oportunidad en ese momento. 
  • Gestos y ademanes. Es importante saber cuándo y cómo reafirmar el discurso de venta con expresiones corporales. En una venta donde todos están sentados, incluyendo al vendedor, el cómo este último “mete” más la mano hacia el centro de la mesa es importante; se tiene que cuidar la manera: ¿con la palma abierta? ¿indicando con un dedo? ¿desplazándola con la palma hacia arriba? ¿unir las dos manos para indicar una sutil súplica? ¿cuándo abrir las palmas? En el caso de vender de pie, la exageración de los ademanes, reafirma tanto el entusiasmo del vendedor como su creencia en lo que ofrece, además de que ayuda a los presentes a visualizar lo que se escucha.
  • Muestras de productos. En algún punto hay que reafirmar la experiencia inducida por el discurso, ya sea mostrando publicidad (impresa, videos u otra) o bien, ofreciendo una muestra (sobretodo si el producto se come).
  • Diseño de información visual del discurso mismo. Aunque no todas las personas son “visuales”, sí es verdad que una imagen es rica en información y a diferencia del discurso hablado, está ahí presente para revisar una y otra vez. Mientras se vende se pueden “dibujar” gráficas que involucren el tiempo y/o el dinero a ganar, esquemas diversos como diagramas de Venn, arboles o bien grafos dirigidos (”bolitas” y flechas).

Definitivamente la lista puede seguir y seguir. Aún más, supongo que la gente acostumbrada a hacer negocios, ya no sólo aprende sobre la marcha y/o dándose golpes en la pared, sino que se documenta y capacita al respecto. Al parecer, vender (y venderse) puede imaginarse como algo traído de nacimiento: ese saborcito al hablar y esa capacidad de envolver a las personas. Sin embargo, podríamos decir lo mismo de diseñar, lo cual no es necesariamente cierto. Siempre nos preguntamos ¿cuánto cobrar por el diseño?

Y contigo ¿cómo es el discurso y proceso de venta?

5 personas han dicho lo que piensan. Y tú, ¿qué opinas?

  1. En realidad creo que ser un buen vendedor es una parte fundamental del diseño. La verdad es que en H. tratamos de mejorar con cada cliente y entendemos que este proceso cambiará según el caso.
    Entiendo que muchas veces las cualidades de un buen vendedor son escasas en un diseñador y debe esforzarse un poco más siguiendo consejos valiosos como los que das en este post.
    Sin embargo, creo que lo más importante es (y perdón por lo “romántico” de esta idea) creer en tu trabajo. Me parece que ese es el detonante más importante de un sinfín de elementos en un discurso de venta de acuerdo con la personalidad del diseñador.
    A nosotros, por ejemplo, nos sucede que los trabajos que más nos gustan y apasionan son los que terminan utilizando las mejores técnicas de venta. Sin embargo, no creo que sea porque queremos vender un buen trabajo, sino porque es un buen trabajo y los argumentos de venta en realidad son razonamientos de apoyo y ya.
    Con respecto a las ventas, me agrada mucho una frase de Bill Bernbach: “Sin importar lo hábil que seas, no puedes inventar una ventaja que no existe a un producto. Y si lo logras, es un espejismo, de cualquier forma se caerá”

  2. Pfffft creo que lo que le falta a muchos diseñadores no es “saber vender” sino saber escuchar. El discurso de venta funciona muy bien en contextos como las agencias de publicidad, donde tienes que convencer al cliente con un pitch, pero es fatal cuando le estás ayudando a una empresa a resolver problemas.

    Imagínate llegar al doctor, que te diga con una sonrisa “buenas tardes señor Tzek, dígame, en qué le puedo ayudar?” y tú “fíjese doctor que me duele la pierna”. Doctor sonriente: “No me diga doctor, llámeme Pepe, estamos en confianza. Es una gran pena lo de su pierna, pero fíjese que está usted ante una oportunidad única, porque me acaban de llegar una pierna biónica de alto desempeño [voz baja] aunque, entre usted y yo, la estaba guardando para otro cliente, pero usted parece una persona muy decente y el otro cliente puede esperar un poco más. No sé cuanto tiempo más la vaya a tener, y el próximo pedido llega hasta dentro de seis meses. Estoy seguro que alguien de su carácter y su inteligencia no dejaría pasar esta oportunidad”.

    En el diseño la clave está en primero escuchar con cuidado, cuando tengas una buena idea de como resolver el problema, se lo comentas, y si encuentras resistencia entonces ya comienzas con el “hard sell”. Rara vez tienes que llegar ahí, porque si tu solución es buena el cliente generalmente la acepta de buena gana.

  3. Gracias. Los comentarios de ambos son muy válidos para mí.
    Añado entonces:

    1. Creer en el trabajo.
    2. Saber escuchar.

    Chaac: Quizá la autoestima diseñística/profesional es algo de cuidar también… Me dejaste pensando en cómo manejarla.

    MacKay: Mmmm… tu comentario también me dejó pensando. Conectando la idea con Chaac, creo que no saber escuchar es cuando ya uno se engolosina consigo mismo… ya veo.

    De verdad que ha tocado dos puntos clave no sólo sobre cómo venderte, sino cómo aprender a desenvolverte profesionalmente. De nuevo, gracias.

  4. Coincido con los dos puntos que enumeraste de los comentarios anteriores de Chaac y Mark, el llegar con un cliente transmietiendo esa seguridad de saber bien lo que haces y despues escuhar al cliente para proponer la mejor soluciòn son los puntos mas importantes, que yo tambièn siempre trato de implementar.
    En mi caso como diseñador independiente, me gusta llegar con posibles clientes que realmente busquen una soluciòn en cuanto a diseño, solo me gusta trabajar con gente que respete la profesiòn y siempre trato de evitar a los clientes dificiles de tratar y que creen que ellos te hacen un favor al darte algun proyecto.
    En pocas palabras solo me acerco a clientes que sepan lo que es el diseño y necesiten mis servicios…

  5. GRACIAS MEN POR DEJAR TU COMENTARIO EN MI ESPACIO Y ESPERO SIGAMOS EN CONTACTO…. BUEN DIA

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