El usuario, la tarea y sus definiciones a la hora de chambear

Escrito por Tzek Hoy
Clasificado en: Diseño de Interacción, Diseño de Interfaces, Profesión, Reflexión

Cuando se diseña dada la tendencia de lo “usable”, es importante considerar todo un conjunto de reglas o normas que derivan en lo que se llaman parte de las “buenas prácticas”. Pensando en el diseño de interfaces centradas en el usuario, ¿será esto suficiente para conseguir el éxito de nuestro producto?

Pensar en estándares pero no tomar en cuenta a los usuarios

Imaginemos por un momento que sólo existe como “guidelines” todo lo referente a usabilidad para conducir el diseño de una interfaz: “pon esto aquí”, “aquello debe ir allá”, “no olvides moverle así”, etc… Ok, ok… lo hacemos… parece que ya está.

El diseñador busca lo mejor para el usuario, pero ¿piensa en él?

De repente parece que ahí “lo tenemos”, pero ¿de qué estoy hablando? ¿quién va a usar el producto? y sobre todo ¿para qué va a usarlo? ¿qué tareas debe cumplir?

Quizá suceda en algunos casos considerar que si cumplimos con las “buenas prácticas” en el diseño de interfaces llegaremos a los usuarios en forma exitosa… a mi juicio, esto se rompe (con un sonido de disco rayado que interrumpe la música del fondo) cuando los usuarios se dan cuenta que lo ofrecido “no sirve para nada”. Ahí es donde comencé a cuestionarme sobre el “fundamentalismo-Nielsen” (creo que exageré con el término).

En más de una ocasión he comentado en charlas que el diseño es un proceso cognitivo que de alguna forma proyecta la solución a un problema… el problema per se jala a gente (los usuarios) en ambientes particulares y con todo un bagaje sociocultural (el contexto) con ciertas necesidades (los requerimientos) sobre cómo aumentar su eficiencia para hacer ciertas cosas (las tareas). Ergo, si no tienes definido a quién, el qué hace y el cómo lo hace actualmente, será complicado “diseñar” algo realmente satisfactorio, con respecto a los usuarios, sus metas y objetivos, y sus tareas por cumplir con el producto de diseño…

Lo ideal en el diseño centrado centrado en el usuario

Por otro lado, también está el hecho de que en la “vida real” uno no puede pasarse siempre “levantando requerimientos” en forma “tan explícita” por cuestiones de tiempo, presupuesto o lo clásico: el nivel cultural (diseñístico profesional) de quien nos contrata.

¿Sí se puede? ¡Si se puede!

Creo que al final, todo diseñador, no sólo de interfaces sino de cualquier índole piensa de alguno modo en el “usuario final”, estableciendo en su cabeza el arquetipo adecuado de forma que si uno le “sigue por ahí” se estará “casi seguro” que cual chicle, el producto de diseño pegará.

¿El conocimiento de los usuarios inducirá a un mejor proceso de diseño? ¿Experiencias previas de entendimiento sobre dichos usuarios forma la mente a la hora de tomar decisiones cuando no se puede estudiar a un nuevo tipo de usuario y por ende nos podemos brincar este paso? ¿Será por eso que en el imaginario de la gente (no diseñadores) el diseño (de interfaces) puede tornarse subjetivo?

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  1. Agrego una preginta:

    ¿Quiénes son los usuarios de tu blog?

    Saludos.

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