La simplicidad y sus usuarios
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El otro día estaba platicando con un colega y contemporáneo durante la comida. Me comentó sobre un paper de Donald Norman que había visto en la biblioteca digital de la ACM que hablaba sobre la simplicidad. En una breve pero interesante charla, me explicó que el artículo comentaba como en oriente el “tener muchas cosas y todo a la vista” en la interfaz del producto derivaba en un status socio-económico por tener dicho producto; mientras que en occidente, todo tiende a ser mínimo, casi casi un “botón para gobernarlos a todos” (muy al señor de los anillos, eh…).
[break cultural: también salió al tema el blog de John Maeda, una de las personas cuyo trabajo admiro, chéquenlo si gustan...]
Luego, mi cuate me comentó que va a ser un estudio etnográfico en el cual quería saber cuál era la tendencia de la sociedad mexicana, si se iba hacia lo “oriental” o hacia lo “occidental”.
En esa discusión, cual oráculo, me atreví a vaticinar que los mexicanos en su mayoría se irían hacia “los 500 botoncitos”. Luego recapitulé… La generalización, junto con la simplicidad, son ambas tan sobrevaloradas… ¿Diseñar para lo posible o para lo probable?
Mi punto en esa plática fue, que el contexto, delimitaría su estudio y en general cualquier curso en un proyecto de diseño de UI, ya que si puede ser cierto que en la mayoría el mexicano prefiere sus múltiples función-botón, para cierta cultura/background/status, el mercado hace la diferencia.
Pusimos como ejemplo el iPod y una laptop HP. En el primero, el iPod tiene una UI muy simple, eso va dedicado a un grupo meta más “letrados” en la estética y valor del diseño industrial. Fue de ahí como brincamos a las laptop Macintosh, de como parte de su belleza radicaba en su diseño industrial limpio y muy a la “calm technology” (como cuando se adapta el brillo de la pantalla o se prende el teclado), mientras que en HP tengo hasta el botón “me fui al baño”. Una vez ofrecidos los productos de diseño en la mesa, ¿Quién consume qué?
Pensando en que existe un usuario novato, un usuario avanzado y un usuario experto, ¿existirá una relación entre la simplicidad en una UI y el tipo de usuario?
El usuario novato, curioso e impresionable, puede impactarse ante la “hipermega funcionalidad múltiple wow” de tener los 500 botones al frente, pero también se deja persuadir por el mkt del producto y esta sensación de pertenencia (e.g. “yo quiero lo que mis cuates tienen de reproductor de MP3″). El usuario experto desea un acceso rápido, búsquedas con resultados efectivas; entonces, ¿una UI mínima es el mejor medio para inducir a una rapidez de uso cuando las “700 funciones” se gestionan en la UI en forma combinatoria a partir de dos o tres botones únicamente?
El reto de diseñar una UI sin duda es interesante…